Tierra de nadie

Majestad, contamos con usted

A diferencia de los de Harvard, que se hacían en Aravaca en un fin de semana, los másteres de Aznar duran toda la vida con exámenes sorpresa. Al elegirle como mentor, Pablo Casado afronta una evaluación permanente, un escrutinio infinito contra el que no valen excusas. El que fuera su chico de los recados es hoy el alumno aventajado, el llamado a cumplir la misión histórica de unir eso que el estadista llama ‘centrorecha’ en plan apócope, fragmentado por culpa de Cataluña, y en medio del siniestro plan de los socialistas, que ya no son un partido constitucionalista, de vaciar las instituciones. Se enfrenta pues Casado a la resolución de uno de esos problemas matemáticos del milenio siendo además de letras.

Se encontraron este martes maestro y discípulo frente a frente en su primer examen oral en la católica y apostólica Universidad Francisco de Vitoria con un enunciado que no dejaba lugar a dudas: "España ante un cambio de régimen". Era pues predecible que no se negara la mayor porque lo contrario hubiera representado un suspenso clamoroso. ¿Que en qué consiste eso del cambio de régimen? Pues en lo mismo que, según Aznar, pasó en 1931: impedir que el centro derecha gobierne y, en algún momento, que la izquierda salga al balcón –seguramente al de Moncloa porque Isabel Díaz Ayuso tiene bajo llave los de la Puerta del Sol- y proclame la República.

La comparación no era caprichosa y daba pistas encriptadas a Casado sobre cómo despejar las incógnitas. Lo primero, la reagrupación en torno al PP porque la fragmentación hace imposible la victoria y para ello Casado ha de confrontar con el Gobierno como si Vox no existiera y con Vox como si el inexistente fuera el Gobierno. ¿Debería jugar algún papel el Rey en el proceso? Nada se dijo de ello, pero es evidente que, si el objetivo es derrocar la monarquía parlamentaria, algo de su parte pondrá el coronado para evitarse el trago de hacer las maletas y emprender el camino del destierro con su pródiga prole, ahora que Letizia ha redecorado Zarzuela y está monísimo el palacio. Visto así, la defensa del Rey debería ser la argamasa que permita refundar la derecha y el propio jefe del Estado un elemento proactivo en el alicatado hasta el techo del bloque. ¡Majestad, póngase el pañuelo de cuatro nudos porque contamos con usted para culminar la colosal obra que tenemos ante nosotros!

El panorama que describieron estas dos fuerzas de la naturaleza es dantesco. Los llamados a impedir el cataclismo están a la greña, el constitucionalismo sólo puede contar con el PP y poco más, el independentismo hace mangas y capirotes con la unidad nacional y al Gobierno, con la colaboración de ese perejil salsero que es Zapatero, le tiene agarrado por la solapa la narcodictadura venezolana, no se sabe muy bien para qué porque ya está en el ajo de proclamar al descuido la III República a la primera ventana abierta que encuentren.

¿Podrá hacer frente Casado a todo ello e impedir que el contubernio ejecute sus planes? Sin duda, porque, como explicó Aznar, es mucho más listo que él ,hasta el punto de que se ha convertido en su jefe político, declaración esta que refleja la modestia del gobernante más grande que la historia de España ha conocido.

Concluido con nota el examen de Casado, que aprovechó para explicar que, siguiendo los consejos de su tutor, su España Suma con Vox y Ciudadanos es lo único que puede conducir a la derrota de la alianza entre la izquierda y los nacionalismos, cabe preguntarse si esta gente habla en serio o todo es un gigantesco chiste que se cuenta muy serio para que no lo parezca. ¿Por qué cada vez que la derecha no gobierna está en peligro España y resuenan las trompetas que anuncian el final de los tiempos? ¿Es tan difícil ejercer una oposición menos hiperbólica que trate de recuperar el poder sin recurrir continuamente al apocalipsis? ¿Azuzar al Rey con la amenaza del cambio de régimen no es pasarse por el forro el papel arbitral de la Corona? Para nuestra salud mental lo recomendable es asumir que todo es una broma. Si Casado es el alumno de Aznar, este tiene que serlo de Leo Harlem. No cabe otra.