Tierra de nadie

¿Saben con quién están hablando?

Las famélicas legiones de una de las zonas más ricas de Madrid se han puesto por montera el jersey de pico que solían llevar sobre los hombros y se han echado a la calle para pedir a gritos que el Gobierno dimita por dictatorial. Exigen libertad, mucha libertad porque lo de la igualdad y la fraternidad es cosa de arrabaleros, de chusma sin estilo. Hay que entender el estallido de esta pobre gente con su mundo patas arriba y sus rutinas truncadas. Nadie sabe lo que se sufre al tener cerrado el gym o la humillación que representa tener que pedir hora en Loewe o en Hannibal Laguna y tener que apreciar el tacto de la piel con unos puñeteros guantes de látex. Por mucho menos se han hecho revoluciones. Esto no es vida, o sea.

Consume ver que el tiempo no pasa en el Bvlgari de la muñeca y la triste monotonía de la lluvia tras el doble acristalamiento del salón sin vislumbrar un horizonte claro en el que poder dar servicio a las maletas de Louis Vuitton, que uno es rico pero no tonto y no se gasta un pastizal en el equipaje a juego para tenerlo criando malvas en el vestidor del dormitorio principal. ¿Cómo estará el apartamento de Marbella o el de Sotogrande? ¿Y el Club de Campo? ¿Alguien sabe la tortura que representa tener que desgatar la suela roja de los Louboutin caminando del pasillo al cuarto de la plancha y de ahí a la cocina y al dormitorio de invitados como putos hámsters?

¿Y el servicio? Siempre estuvo fatal pero es que ahora no hay ni servicio porque han confinado hasta a las asistentas. A las asistentas, leen bien. En qué cabeza cabe. ¿De verdad que está pasando esto? ¿Para que coño quiere uno la puerta de servicio si no la utiliza nadie? ¿Quién va a pasar el plumero y sacar brillo a la cubertería? ¿Acaso pretenden que la plata se limpie sola o que los señores se pongan a frotar con el bicarbonato? Por cierto, ¿qué es el bicarbonato? Siempre ha habido clases, oiga. La nuestra, que es la importante, y la de los demás, que no tienen ni pizca.

Esto no es culpa de un virus sino de este jodido Gobierno que nos ha traído el caos. ¿Desde cuándo nos han afectado las crisis? ¿Por qué esta vez también nos morimos nosotros y no sólo ellos como ha sido siempre? ¿En esto consiste la democracia de la que tanto hemos oído hablar? Si esto no es una confabulación judeomasónica, socialcomunista o bolivariana populista que venga Dios y lo vea. Sí, Dios, ese sordo que ahora se llama andana como si no le hubiéramos llenado el cepillo cada domingo cuando se podía ir a misa, que hasta eso nos lo tiene limitado.

Y luego está lo de los niños. No hay derecho. Sin colegio, los pobres, dando por culo todo el día y poniendo la casa patas arriba. ¿Dijimos que no hay servicio? Pues eso. Ni con la Play se entretienen estos cabroncetes. Se cansa uno de llamar a Herodes y de que no venga. Estará también confinado por orden del Coletas en alguna residencia de ancianos para que la diñe. ¿Quién nos mandó tener niños? Pero bueno, ya salió el Coletas a relucir. Que estamos deseando ejercer la solidaridad fiscal dice el cachondo. Hay que joderse.

La ley es igual para todos, proclaman. Eso ya es lo último. Igual para todos. ¿Cómo va a ser eso posible? Si es que es para mear y no echar gota. La ley la inventamos nosotros para que nos protegiera del resto. Es como ha sido siempre y como tiene que ser. ¿Alarmados? Pues claro que estamos alarmados. Uno explota porque tiene que explotar y coge la cacerola y le pone el culo como un tomate desde la terraza o enarbola el palo de golf y se va a la calle a hacer un birdie con la señal de ceda el paso, que no hay que perder el hándicap. Es lo normal. ¿Quién no lo haría?

Salir juntos de esta. Es la última bobada que se escucha. Que Pedrito cambie de camello porque lo que se está metiendo en vena es una mierda. Van a dejar esto como un solar, con tanta subvención y con tanta paguita para los pobres. ¿Que guardan cola en los comedores sociales? Pues como siempre han hecho, que para eso tienen hecho el cuerpo a la sopa boba y no a la vichyssoise. ¿Y de nosotros? ¿Quién se ocupa de nosotros? ¿De verdad saben con quién están hablando?