Tierra de nadie

Descubren vida en Venus y Ayuso en Marte

La revelación del posible hallazgo de microbios en las nubes de Venus ha coincidido con la confirmación de que en la Puerta del Sol de Madrid no hay vida inteligente o, si la hay, es una inteligencia muy retorcida que toma por idotas al resto. "Me presento ante ustedes con la convicción del deber cumplido en nuestro primer año de Gobierno", declaraba solemnemente la singular Isabel Díaz Ayuso en el arranque del debate sobre el estado de la región. Se mira absurdamente hacia el lucero del alba  cuando conocer qué deber ha podido cumplir esta mujer o cómo ha podido llegar a vivir en Marte, donde Kike Sarasola no tiene todavía áticos de lujo, sí que sería todo un desafío para la astronomía y la ciencia en general.

El caso es que Ayuso no para de cumplir cosas que escapan al entendimiento humano. Hace un mes su consejera de Presidencia, Eugenia Carballedo, proclamó en un alarde de precisión que de las 155 medidas que formaban parte del acuerdo de Gobierno entre PP y Ciudadanos se habían cumplido o estaban a punto de caramelo el 79,35% del paquete. Cómo podía ser esto posible sin que el Gobierno regional hubiera aprobado ni una sola ley ni sus propios Presupuestos es otro arcano o la prueba definitiva de lo enjundioso que era el pacto. Sea como fuere, la región va como un tiro en manos de esta derecha tan cumplidora de sus compromisos.

Así que no se dejen engañar con visiones apocalípticas sobre Madrid, donde sigue siendo verdad aquello que de aquí al cielo y una agujerito para seguir viéndolo, especialmente si uno vivía en una de sus residencias. Precisamente, de las residencias habló ayer Ayuso, que olfatea como nadie las preocupaciones de los ciudadanos y, justamente por eso, para no preocuparles, se abstuvo de facilitar el número de fallecidos en ellas por el covid 19. Los familiares de los residentes pueden estar tranquilos porque, en comparación con otros sitios, no se han muerto tantos, según afirmó la marciana antes citada. Además, de aquí a final de año se realizarán 100 inspecciones de oficio, lo que, sin duda, tranquiliza mucho a la vista de los últimos datos de la pandemia: más de 11.000 contagios diagnosticados en los últimos siete días, cerca de 1.000 ingresos hospitalarios el pasado fin de semana y 90 fallecimientos. ¿Quién dijo miedo?

¿Que cuáles son las preocupaciones de los madrileños en estos momentos a juicio de Ayuso? La primera, España y el bienestar de los Borbones, y de ahí que la presidenta se ratificara en su lealtad al rey y en su compromiso con la indisoluble unidad de la patria. La segunda, los okupas, que te ven salir a por el pan y te cambian la cerradura al descuido los muy tunantes. Para impedirlo, la sagaz presidenta pondrá en marcha un teléfono de la esperanza para estos propietarios usurpados por si la Policía comunica y una oficina contra la okupación. En cualquier caso, como de seguir así lo probable es que Madrid deba ser nuevamente confinado, los okupas dejarán de ser un riesgo porque todo el mundo tendrá que estar en casa guardando el fuerte y la cuarentena.

¿Tercera preocupación? La educación concertada, tan amenazada por el populismo bolivariano y que a tantos quita el sueño. Urge blindarla con una ley –que sería la primera de su mandato- porque lo que está en juego es la libertad y garantizar que haya plazas atendiendo a la demanda de las familias. ¿Que cómo se hace esto? Pues, posiblemente, como siempre: regalando suelo para la construcción de colegios concertados saltándose otras leyes, y  así hasta las 250 cesiones que actualmente se contabilizan.

¿La cuarta y no menos importante? Los impuestos. El PIB de Madrid caerá cerca de un 13% y mientras la Comunidad exige fondos al Estado porque está boquerón, Ayuso se compromete a bajar medio punto el IRPF a los pobres y a los ricos, que también son hijos de Dios. Esta reducción de impuestos forma parte del 21,65% por cumplir del programa acordado con Ciudadanos, por lo que es probable que tengan que volver a pactar nuevas medidas de Gobierno para no estar mano sobre mano o dejar pasar el tiempo hasta que Ayuso se despierte un buen día con nuevas ocurrencias.

¿La educación pública soliviantada y con los profesores anunciando huelgas? No preocupa. ¿Y la Sanidad pública también en pie de guerra y al borde del colapso? Tampoco preocupa, pero para que no se diga Ayuso tiene un plan para invertir 80 millones en tres años para la atención primaria, a ver si la vacuna llega antes y deja de ser necesario.

¿Quinta preocupación? El urbanismo, que es un lío de burocracia y, de un tiempo a esta parte, complica mucho lo de las mordidas . Ayuso se ha liado la manta a la cabeza y se propone reformar el sistema de licencias para eliminar trámites y anuncia un macroconcurso de casi 200 parcelas listas para poner ladrillos, que es lo que crea empleo y genera impuestos y no la milonga esa de la economía circular y la digitalización.

Que hasta Vox haya pedido a esta chiripitifláutica mujer que dedique los Presupuestos a lo que de verdad hace falta, esto es a Sanidad, Educación y Dependencia, es indicativo del verdadero estado en el que se encuentra la región en manos de este Gobierno del que, según Ayuso, no sobra nadie, dicho sea quizás en referencia a ella misma. Hay vida en Venus y lunáticas en la Tierra. Bienvenidos a la globalización del sistema solar.