Opinion · Estación Término

A la eutanasia los socialistas la dejaron en el armario

Fernando Pedrós
Periodista, filósofo y miembro de Derecho a Morir Dignamente (DMD)

 

Mi reflexión de hoy quisiera ser una carta abierta al mundo homosexual español pues han celebrado su décimo aniversario de ‘orgullo gay’. Mi felicitación que, siendo sincero, me produce cierta envidia. Me alegré cuando la ley dijo que el matrimonio no era de hombre y mujer sino de dos personas, que era tan de unos como de otros. Me alegré cuando el Tribunal Constitucional dio el espaldarazo definitivo a tal ley que dejaba bien patente y claro el ‘orgullo’ que entiendo como ‘dignidad plena’ de la persona independiente de la tendencia sexual con que se viva y se ame. Enhorabuena.

 

El PP se enfrentó a la ley por considerar que vulneraba la Constitución y destrozaba una institución trascendente. Hoy se está viendo que nada ha ocurrido de esa supuesta vulneración, que las exigencias sociales del matrimonio perduran aun cuando el matrimonio ya no se define como entre hombre y mujer sino entre dos personas. Y ya no es solo un orgullo gay sino de toda la sociedad ya que desde la ley todos tenemos más dignidad y somos más decentes.

 

Con la celebración del orgullo gay hay que recordar que en el paquete de propuestas que llevaba hace más trece años el PSOE ante las elecciones era recuperar vuestra dignidad y la de los enfermos amenazados de muerte por su enfermedad. Vosotros lo conseguisteis. De ahí mi alegría y mi felicitación, pero los enfermos están todavía a la espera. En aquel tiempo con la promesa de los socialistas confiaron en recuperar su dignidad, su autonomía para disponer de su vida cuando consideraban que ya no merecía la pena seguir viviendo. Pero el Código Penal mantiene todavía secuestrada su autonomía en el proceso de morir. Son las luces y sombras de dos legislaturas socialistas. El orgullo gay fue una decisión acertada del PSOE, pero dentro del trabajo socialista por las libertades y derechos ciudadanos no entraron en suerte los enfermos, sujetos invisibles de la sociedad… En múltiples ocasiones se les recordó a los socialistas su insensibilidad y rémora incluso en sede parlamentaria. No es que hicieran oídos sordos; más bien vinieron a negar el problema y la demanda de los enfermos. Por lo que se ve en la familia socialista no había enfermos con amenaza de muerte que quisieran abreviar su dolor y humillación y deseo y voluntad positiva de adelantar la muerte.

 

Y también hay que recordar que si el PSOE pidió que el PP se disculpase por lo que dijo cuando presentó el recurso de inconstitucionalidad ante el Tribunal Constitucional, también hay que pedirle hoy al PSOE que se disculpe por su falta de responsabilidad de ayer, por sus vaivenes políticos: un día escribe en sus programas electorales que llevará a cabo una ley de legalización de la eutanasia y otro día y otro se retrae en la acción política parlamentaria y no tiene empacho en decir que ‘donde dije digo digo diego’, dando la espalda a los enfermos tan vulnerados como lo erais vosotros. Y así hasta hoy con una mentalidad confusa y una actitud política tan excesivamente prudencial que raya en la cobardía ante la beligerancia de los obispos, no reacciona ante el hecho de que los comportamientos eutanásicos estén criminalizados y muchos enfermos tengan que morir mal y sobre todo vejados y humillados sin poder ejercer su libertad ética. En una palabra que hay muchos políticos que dejan la eutanasia en el armario sin dignidad y sin orgullo.

 

Os doy de nuevo la enhorabuena por la libertad y la dignidad conquistada hace diez años. Y como sois gente acostumbrada a luchar y lo habéis sabido hacer con éxito os pediría una ayuda para nuestra lucha por la dignidad de los enfermos que no pueden levantarse de sus camas o de sus sillas de ruedas para batallar por su autonomía y capacidad de decisión; el socialismo no supo llevar a cabo la liberación de esta gente invisible en la sociedad. Además, recordemos que tanto tú como yo llegaremos a esos momentos en que necesitaremos tener una dignidad plena para poder decidir lo que creamos más conveniente. He leído que la Ley del matrimonio homosexual ha permitido a más de 22.000 parejas contraer matrimonio. Es una cifra parecida a los enfermos que, según mis cálculos y apoyándome en las estadísticas de Bélgica, hubieran podido acabar su vida con serenidad de acuerdo con su libertad de decisión. Pero vosotros entrasteis en suerte y los enfermos no. Sin duda en aquellos años faltó un Pedro Zerolo preocupado por los amenazados de muerte. Esperemos que no tarde en legar el orgullo de la eutanasia.