¡Eureka!

El supermercado del cuerpo

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Investigadores logran implantar por vez primera parte de una córnea artificial en un paciente con graves daños. "Ojalá en el futuro tengamos en nuestras estanterías del quirófano cualquier pieza con la que reparar cualquier parte del organismo, como si fuera un coche y un taller", anhela el oftalmólogo Miguel González Andrades.

Por Eduardo Ortega

"¡Todavía queda lejos!", advierte Miguel González Andrades. Sin embargo, la semana pasada se dio un primer paso, crucial, para lograr el objetivo que persigue desde hace diez años este investigador granadino: poder reemplazar la córnea dañada de un paciente por cualquier patología por una artificial hecha a medida.

El pasado 18 de febrero, un equipo dirigido por el propio González y el oftalmólogo Santiago Medialdea conseguía este primer avance al cambiar una parte de la córnea por otra artificial a un hombre de 51 años con daños muy graves: desprendimiento de retina y glaucoma. "No le hemos curado, porque dicho así parece que le hayamos curado la ceguera", advierte. Sin embargo, sí que han conseguido aliviar los dolores y molestias que venía sufriendo desde hace tiempo. "Me dijo que firmaba quedarse como estaba", relata.

Como contaba a ¡Eureka! hace unas semanas, esta córnea artificial está compuesta de una matriz artificial sobre la que se coloca una capa de células corneales epiteliales. Y dicha matriz está formada por agarosa (una biomolécula que proviene de las algas), y por fibrina (una proteína obtenida del plasma sanguíneo esencial para la formación de coágulos). "Dentro de este andamiaje de fibrina-agarosa, introducimos las células del estroma corneal, la segunda capa de la córnea, que supone más del 90% de su espesor total. Las dos poblaciones de células corneales que utilizamos, epiteliales y estromales, provienen de cultivar en el laboratorio pequeños trozos sobrantes de córneas de donante tras la realización de un trasplante corneal convencional", relataba.

El objetivo de las córneas artificiales es poder sustituir la córnea humana cuando ésta esté dañada, promoviendo la regeneración a ese nivel en el paciente. "Así se podría dar solución a más de 28 millones de personas en el mundo que padecen ceguera corneal uni o bilateral, provocada por una grave afectación sobre la córnea que acaba desestructurándola y alterándola. Esto hace que pierda su transparencia y sus características normales, lo que no permite el paso de la luz hacia la retina y ni, por lo tanto, poder ver", explicó.

El equipo liderado por González Andrades, de 29 años, comenzó hace poco más de un año un ensayo multicéntrico en humanos, que se ha visto materializado con la intervención del pasado día 18. Esta operación, "sencilla y rutinaria", forma parte de una primera fase de evaluación de la seguridad e indicios de eficacia por la que pasarán otras 19 personas, según está previsto. Los primeros cinco serán operados cada mes y medio, para extremar de esta manera la seguridad. De los 15 siguientes, a cinco se les implantará una córnea artificial; a los diez restantes, una membrana amniótica que se prevé que sirva como control para la decena de pacientes anteriores.

Si todo va bien, dentro de unos tres años comenzaría la segunda fase, en la que se podrían tratar a pacientes con patologías en la córnea menos graves, y por lo tanto se trataría de operaciones con algo más de riesgo que las de la primera. "Buscamos pacientes en los que el riesgo sea el mínimo posible, en procesos en los que el daño es muy severo y es muy difícil conseguir algo. Pero, por eso mismo, tenemos muy poco que perder y mucho que ganar", defiende.

No obstante, al ser una terapia que requiere de mucho dinero, el equipo del oftalmólogo granadino está desarrollando en el laboratorio estudios paralelos algo más económicos que los actuales. "Ojalá en el futuro tengamos en nuestras estanterías del quirófano cualquier pieza con la que reparar cualquier parte del organismo, como si fuera un coche y un taller. Ojalá podamos restituir y reemplazar cualquier parte del cuerpo con tejidos artificiales que tengamos a mano y a medida del paciente", anhela. Aún queda. "Pero estamos en ello".