¡Eureka!

“España es una empresa muy mal gestionada”

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Pep Gómez montó su primera empresa con 15 años y dio el salto a Silicon Valley al acabar la selectividad.  Ahora triunfa con Fever, la aplicación para encontrar planes personalizados en la ciudad.

 

Por EDUARDO ORTEGA / Fotos: CHRISTIAN GONZÁLEZ

Pep se despierta a las 8.00 todos los días y entra a trabajar después de la hora de comer. Sale a las 12 de la noche y cada jornada, de lunes a viernes, es casi la misma rutina. Lo que hacen todos los días muchos españoles. Sólo que Pep tenía por entonces 15 años y antes de trabajar iba al instituto e intentaba sacar buenas notas porque, si no, sus padres no le dejaban tener su empresa. La primera que montó este joven nacido en Castellón hace 22 primaveras.

En realidad, sus padres -un emprendedor y una psicóloga- lo llamaban sus "otras cosas". Se trataba de Redondea, una plataforma para ayudar a cantantes y grupos a montar sus giras y actuaciones a través de Internet. Él y su socio consiguieron 100.000 dólares en una pequeña ronda de financiación y contrataron a un equipo de desarrollo. "Como tenía 15 años, tenía que ir con mi padre a firmar al notario porque yo sólo no podía", recuerda entre risas.

-Como un chaval cualquiera de su edad, ¿no?

Era una vida bastante tranquila. Tenía mi primera novia, mis amigos y mi grupo de música. En lugar de ver por la tarde El diario de Patricia, como otros, pues me dedicaba a esto. Los viernes salía a las 20.00 y tocaba con la banda. Y después me iba de fiesta como cualquiera.

-¿Y sus padres qué le decían?

Considero que gran parte del apoyo que he recibido para montar un negocio ha sido de ellos. No por el dinero, porque nunca me han dado para montar una compañía. Pero me han ayudado en algo mucho más importante: en la educación que me han dado. Siempre me obligaron a conseguir buenas notas, a sacar más de un 8 o un 9. Y no me costaba; se me daban muy bien los estudios pese a que no me aplicaba demasiado.

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Aquel fue el germen de Fever, la aplicación para encontrar planes personalizados que lanzó en 2012 y que le valió una cuantiosa beca del alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg, que únicamente muy pocos elegidos consiguen. No sólo eso, sino que se ha ganado la confianza de importantes y dispares inversores como Bernardo Hernández (ex responsable mundial de márketing de productos de consumo de Google), Jeff Pulver (uno de los primeros que apostó por Twitter y Foursquare) o Alejandro Sanz. Y también de Sergio Ramos. "Me llamó porque me vio en una revista y quería invertir", dice sobre el defensa del Real Madrid.

Precisamente, el exresponsable del buscador y ahora director de Flickr fue clave en esta aventura. Le apadrinó, de alguna manera. Con 16 años, Pep Gómez se hizo con su contacto en Campus Party y trató de que viajara desde San Francisco a Castellón para conocerle y que diera una conferencia. "Le eché mucho morro. Le mandé muchísimos correos, con propuestas como 'Te vamos a invitar a una paella'", confiesa. Después de mucho insistir y él mucho negarse, acabó claudicando a los encantos, como muchos otros, y aceptó en septiembre de 2009. La conferencia fue un éxito, le cayó en gracia y entonces llegó la proposición que cambiaría su vida: "Lo que tienes que hacer es dejar estas cosas y venirte a trabajar conmigo".

Dicho y hecho. En junio de 2010 acabó la selectividad y, sin saber siquiera la nota, arribó a la capital tecnológica del mundo para dedicarse durante un año y medio a la sociedad de inversión de Bernardo Hernández, Solon Ventures. Hasta octubre de 2011. Ambos se reunieron y el castellonense le propuso montar una app, poner en marcha Fever. "Era en ese momento o nunca porque, si no, alguien se adelantaría. Él me dijo que le avisara con un mes de antelación de que dejaba mi puesto". "Tú verás; mándame un power point y puede que invierta o puede que no", le espetó con una media sonrisa Hernández.

Al mes siguiente regresó a España para buscar inversores. "De cien, cien me dijeron que no", rememora. "¡Qué dices!", "¡Pero si tienes 18 años y no tienes experiencia!" y "Esto de las apps es una burbuja" fueron algunas de las respuestas que se encontró durante cuatro meses. Pep pasó de una vida muy cómoda en Silicon Valley a vivir en casa de su hermana en Barcelona. Hasta que en enero de 2012 logró que alguien le dijera 'sí'.

-¿Por qué en España es más difícil?

Yo creo que es por la cultura. Todo el mundo te dice: "Te la vas a pegar", "Te vas a equivocar"... En cambio, en EEUU, te comentan que pruebes y que si no funciona no pasa nada. En España parece que están esperando a que te caigas para afirmar: "Fíjate, yo ya dije que este tío la iba a cagar". Eso a la gente le da mucho miedo. Teme el riesgo y es muy difícil luchar contra ello. Pienso que la crisis ha traído cosas muy malas, pero también algunas buenas, como que ha habido quien ha espabilado y se ha dado cuenta de que el mundo laboral no está predefinido. Es decir, no hay por qué estar siempre trabajando para alguien, sino que puedes montar algo por ti mismo.

-¿Qué cree que se necesita para que existan las mismas facilidades que en lugares como EEUU o Israel para los emprendedores? ¿Qué hay que cambiar?

El chip que es necesario cambiar es el de la cultura del esfuerzo, así como perder el miedo al riesgo. Por otro lado, hay muchas trabas legales que realmente dificultan el montar una empresa. Hay muchas cosas en España que son de coña. En EEUU es mucho más simple.

Hay un problema también desde el punto de vista de la educación. Yo tengo amigos muy inteligentes que han programado desde pequeños y que a los 18 años se han ido a estudiar a Finlandia porque allí les pagan todo y luego en compañías como Nokia se los rifan.

-¿España no es país para emprendedores ni para ingenieros?

Es una empresa muy mal gestionada. Lo que el Gobierno debería hacer es facilitar mucho más las cosas para los emprendedores y apartarse. Dejar que puedan montar compañías y contratar buenos ingenieros y que sea la empresa privada la que haga que estos sean mejores. A mí, que tengo 15 ingenieros en Madrid, jamás se me ha acercado nadie del Gobierno para darme una ayuda para contratar. Subvenciones para poder pagar más y que no se vayan a Reino Unido a trabajar. Mientras, el Gobierno de Irlanda me ha contactado para decirme que me vaya allí, que me pagan las oficinas y otras cosas.

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Fever tiene 45 empleados entre las oficinas de Madrid y las de Nueva York. La vida de Pep transcurre entre la ciudad de la Gran Manzana, en la que pasa unas dos semanas al mes, Londres y la capital de España, donde menos tiempo está. Sin embargo, en la semana de la entrevista (principios de septiembre) tiene importantes citas en Madrid. De hecho, llega a la redacción de Público minutos después de mantener varias importantes reuniones. Cinco días más tarde regresará a Nueva York para seguir con su bendita rutina.

-Hoy en día ya existen muchas herramientas, apps o webs dedicadas de una manera u otra a encontrar planes. ¿Por qué Fever? ¿Qué valores añadidos posee?

Nos hemos dado cuenta de que las apps que funcionan son las que resuelven un problema muy simple de manera instantánea. Si, por ejemplo, dices: "Yo quiero un taxi aquí y lo quiero ya". Pues piensas en MyTaxi o en Uber y lo coges. "Quiero un hotel". Pues entonces, Hotel Tonight. Ahora, resulta que tienes tiempo libre y te preguntas: "¿Qué puedo hacer hoy?". Y no hay nada. Hasta Fever no existía una herramienta que te ayudara a decidir qué hacer en una ciudad en función de tus gustos, de tus intereses y de a quién sigues. Nosotros se lo ponemos muy fácil al usuario, que recibe cada día diez o doce planes personalizados. Además, puedes apuntarte en listas si es un evento gratuito o comprar tu entrada en un clic. No hay que imprimir nada, vas a la puerta y ya está.

¿Qué nos diferencia por ejemplo de la tradicional Guía del ocio? Pues que ésta y otras plataformas cada día te ofrecen mil cosas que hacer. Nosotros hemos realizado estudios y nos hemos dado cuenta de que la gente, cuando hay muchas opciones, se estresa y no se decide.

En cuanto a webs como Ticketmaster, las usas cuando ya sabes lo que vas a comprar, pero este tipo de páginas no te ayudan a descubrir planes. El valor que añaden desde el punto de vista del mercado del entretenimiento es muy limitado. Nosotros no competimos con ellas, sino con el sofá, con la persona que está en su casa y no sabe si va o no esta noche a tal sitio. Nos hemos dado cuenta de que hay un potencial muy grande de consumo que no se está disfrutando porque los consumidores no pueden acceder fácilmente a él.

Nosotros ofrecemos eventos como conciertos, fútbol, cine y muchos otros. En función de los intereses de cada uno, hay un algoritmo que se llama Kermit que va aprendiendo para hacer recomendaciones personalizadas.

-¿Es posible conocer gente con la que hacer planes con intereses comunes?

La gracia es que tú puedes empezar a seguir a aquellos que te importan. Puedes seguir a tus amigos, pero también a prescriptores locales que te puedan interesar. Gente que puedes conocer en fiestas, por ejemplo, y que crees que son interesantes y pueden coincidir con tus gustos. Y cada vez que esta persona compre una entrada para un concierto, te va a llegar una notificación. Además, en la aplicación puedes buscar personas con intereses comunes gracias a los hashtags con los que cada uno define sus intereses. Es una manera fácil de filtrar.

¿Cuál fue su principal objetivo cuando lo lanzó?

Cambiar el modo en que la gente hace planes. Puedes buscar listas o ver cuáles de tus amigos van a qué eventos. Más adelante sacaremos más funciones, pero va todo enfocado a eso.

-¿Cómo consiguen usuarios?

Más del 70% de los que tenemos son gracias al boca a boca. Bien porque un amigo le ha invitado o porque lo ha leído en algún sitio. Nosotros queremos que lo usen porque les gusta. Nos focalizamos más en la calidad de los usuarios que en la cantidad, y eso se traduce en el crecimiento que estamos teniendo. Estamos creciendo un 40% en todos los aspectos (activos, facturación, etc) cada mes, pero siempre vigilando que se siga manteniendo el efecto de la comunidad. Eso es algo muy razonable, porque Fever es útil cuando lo usan tus amigos o aquellos que te importan. Y, de hecho, la mayoría de las transacciones que se generan es gracias a lo que nosotros llamamos el social prescription effect. Es decir, el hecho de que un amigo tuyo haya comprado entradas para un evento.

Acabamos de sobrepasar los 200.000 usuarios entre las cuatro ciudades en las que estamos: Madrid, Nueva York, Barcelona y Valencia. Más o menos al 50% entre España y EEUU.

-¿Han pensado en desarrollarlo en más lugares?

Antes de lanzar la app, hicimos pruebas en Barcelona, San Francisco y otras ciudades testeando las dinámicas. En Madrid nos dimos cuenta de que el efecto red es muy importante, porque muchas personas o bien son de ahí o bien pasan mucho tiempo ahí. Así que Madrid fue la primera en la que salimos y después Nueva York.

Y hace dos semanas la lanzamos en Valencia y Barcelona. A partir de ahora vamos a expandirnos a más urbes de EEUU, y probablemente también a algunas de Europa. Berlín, Hamburgo o Múnich nos interesan mucho. Reino Unido también nos apetece bastante, y sobre todo Londres, porque tiene mucho entretenimiento desestructurado. Algo que para nosotros es perfecto porque lo facilitamos mucho y de manera muy sencilla.

-¿Hay muchas diferencias en la manera de utilizarla entre los usuarios de Madrid y los de Nueva York?

El precio medio de la entrada es bastante superior en Nueva York, pero en Madrid se realizan muchas más actividades en general.

-¿Cuál es el negocio? ¿Cómo funciona?

Nosotros siempre nos llevamos una comisión de cada proveedor por el precio de la entrada. Pero el usuario nunca lo nota; disfruta siempre del mejor precio disponible en el mercado.

Tenemos más de 400 acuerdos firmados directamente con partners locales: discotecas, el Palacio de los Deportes, el Teatro Real o el Real Madrid. Para ellos es muy sencillo porque Fever no es una plataforma de descuentos o una compañía que maltrate tu imagen. Si al partner le llevamos clientes que le generan una facturación adicional, y por tanto un valor, tiene mucho sentido que le cobremos un porcentaje.

-¿El negocio está sólo en esas comisiones?

No hay nada de publicidad detrás, sólo comisiones.

-¿La única forma de usarlo es teniendo Facebook?

Hasta ahora, era necesario Facebook para registrarse, pero dentro de muy poco vamos a lanzar también el registro con Gmail.

-¿En qué punto está ahora mismo en cuanto a estrategia y financiación?

Hicimos una ronda de financiación con la que conseguimos más de dos millones de dólares, que anunciamos en marzo. Hemos visto que el modelo funciona y es rentable en las ciudades en las que estamos y, por lo tanto, nos expandiremos a más lugares.