¡Eureka!

Proximus: la startup española que se mete en tu carro de la compra

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Por Christian González

Conocer al milímetro el comportamiento de los clientes es el sueño perfecto de tiendas y marcas comerciales. Algo que los ecommerce han permitido: hoy día, las tiendas en internet como Amazon saben todo sobre sus clientes: a qué hora entran, qué miran, cuánto tardan en decidirse, si comparan dos productos similares, si dan muchos rodeos o van al grano… Sin embargo, para las tiendas y grandes almacenes físicos obtener todo este caudal de información seguía siendo un sueño… hasta ahora.

Una startup española se ha metido literalmente dentro de nuestro carro de la compra para ‘chivarse’ de cómo nos movemos dentro de un supermercado. Proximus, fundada hace ahora tres años por tres jóvenes españoles, ha desarrollado una tecnología que permite conocer en todo momento la posición de los carros o cestas de la compra, permitiendo así registrar el comportamiento de los clientes al hacer la compra.

Si al entrar en el comercio vamos directamente a por la leche y nos saltamos la zona de las galletas o el Colacao, Proximus se lo cuenta a supermercado que, probablemente, se pensará mejor dónde colocar estos productos para vender más.

Jorge Bueno, consejero delegado de Proximus, explica que, curiosamente, lo que logran con su tecnología es recuperar en parte lo que había antes de los hipermercados. "Hace 50 años teníamos las tiendas de barrio y el tendero sabía perfectamente lo que le gustaba al cliente, veía lo que miraba en su tienda y cómo lo buscaba. Ahora tenemos grandes almacenes donde hay muchísimos productos y clientes, y esto era imposible".

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Para funcionar, Proximus une dos de los conceptos más innovadores en la actualidad: la geolocalización en interiores (Beacons) con el Big Data, el análisis de grandes cantidades de datos. Para recoger la información, se utilizan unos chips llamados beacons, que utilizan la tecnología bluetooth LE. Se incorporan en los carros o cestas de la compra, manteniéndolos así localizados continuamente.

Toda la información, queda recogida en una página web accesible a los departamentos de mercadotecnia del comercio o las marcas. "Es como si fuera un Google Analytics (la herramienta por antonomasia de estadísticas en internet) en el mundo físico. Pueden acceder a varios niveles: nacional, regional, local, de tienda… Entre la información, se pueden ver valores de tiempos medios por zonas, tiempos por sección, mapas de calor, de flujo… La información que podrías tener en una web, pero en la tienda", explica Bueno. Proximus analiza más de 30 parámetros sobre el comportamiento de los clientes.

proximus3Para los comercios es una auténtica revolución. "Ahora mismo las tiendas tienen una caja negra que es la tienda. Cuentan la gente gracias a los arcos de seguridad de la entrada y luego las ventas que van generando. En cambio, no saben absolutamente nada de todo el proceso que hay dentro de la tienda".

La idea surgió cuando sus tres socios eran competencia. "Trabajábamos en dos startups diferentes cuando nos conocimos y empezamos a hablar de ideas. Justo salieron los iBeacons de Apple y pensamos que iba a ser una tecnología buenísima. Sin embargo, coincidíamos en que el uso que se le estaba dando no era el correcto, y se nos ocurrió la idea", recuerda.

Decidieron ir a por todas y presentaron el proyecto a la aceleradora Techstars, una de las más prestigiosas del mundo, que les aceptó después de una intensa ronda de entrevistas. Tras dar forma a la idea durante seis meses de inmersión intensiva en la cultura startup en EEUU volvieron a España preparados para ponerla en práctica. El año pasado la firma consiguió 300.000 euros de financiación para ampliar su plan de negocio.

En España ya hay comercios con chips de Próximus en su carros y están trabajando con varias cadenas y marcas. Parte de su estrategia pasa por ir de la mano con marcas comerciales, enormemente interesadas en saber cómo sus clientes compran sus productos. Por el momento ya tienen un acuerdo con Unilever (Axe, Dove, TRESEmmé, Frigo,  Flora, Calvé…), y están en negociaciones con otras grandes marcas.

Aunque muchos verán el Gran Hermano metido en sus carros, ellos insisten en que el anonimato queda preservado. "Proximus no atenta contra la privacidad del cliente simplemente porque no sabemos quién es en ningún momento", explica Bueno.

"No tenemos ningún dato sobre el cliente. Sólo sabemos cómo se mueve. No podemos ponerle cara, ni nombre, ni nada. Sin autorización expresa sería ilegal cruzar estos datos con lo de tarjetas de crédito, por ejemplo. Como siempre, es algo nuevo y lo nuevo da miedo. También pasó al principio con las tarjetas de fidelización de los centros comerciales y hoy todos lo vemos normal", asegura.