Tinta Mintenig

Prostitución libre

prostituta_observa_ciclistas.jpgEstoy de acuerdo con Toni Cantó. La prostitución libre debe ser legalizada. No me interesará para nada la nueva serie sobre este tema que protagoniza, pero la cuestión es que se basa en una realidad que todos vemos cada día.

Hace apenas dos semanas, una amiga de Alemania vino de vacaciones con su familia y se instaló durante dos semanas en un pueblecito de l’Empordà catalán. Cuál no sería su sorpresa al comprobar que, en cualquier trayecto en coche que hiciéramos, divisara ella a lo lejos, o a lo cerca, la cantidad considerable de prostitutas que esperan en las muchas carreteras que recorren esta comarca, a que un amable conductor se prestara a que ellas le prestaran su servicio. Día tras día, en su incansable labor de turista que se precie, es decir, de aquél que viene desde allí para conocer los que se cuece acá, las prostitutas sembraban el camino cual mojones de señalización de carreteras.

Y mi amiga: "Pero esto, no es ilegal?" "En teoría sí, pero…" era mi respuesta. "Y es muy peligroso, ¿no?" "Sí, creo que es peligroso, pero aunque no les veas, ahí están los que lo controlan…"

Vergüenza ajena es lo que sentía al pronunciar estas palabras. Si el negocio existe, y existe, porque si no fuera así las chicas no estarían ahí ¿por qué no legalizarlo? Legalizarlo comportaría una serie de mejoras sanitarias y sociales para las prostitutas. ¿Por qué negarles esta oportunidad? Y, además, quizás contribuiría a acabar con las redes de proxenetas que se aprovechan del negocio carnal. Si una mujer, libremente, decide dedicarse a comerciar con su cuerpo, ¿por qué negarle los derechos que asisten a las que comercializan con otros temas? Además, estoy segura de que una ley que legalizara la prostitución acabaría con muchas redes de traficantes. Una mujer que, libremente, decidiera comercializar su cuerpo, tendría garantías para no someterse a un chulo que se aprovecha de sus circunstancias. Ni más, ni menos. La clientela existe y es desmesurada, no pretendamos cerrar los ojos a esta realidad.