Bocacalle

La Gürtel y el número de la banderita en Las Corsarias

Cuentan quienes asistieron a una función de Vuelven las Corsarias, cuyo estreno en el teatro Apolo de Barcelona se remonta a las navidades del año 2005, que el espectáculo daba grima por nefasto, así que al poco resultó un fiasco económico por carencia de público que lo soportara. Hoy hemos sabido acerca de la financiación del proyecto gracias a las averiguaciones del juez Pablo Ruz, que investiga en la trama Gürtel y mediante la información que aporta este diario. Los tipos empeñados en sustentar esa revista musical no fueron otros que El Bigotes (Álvaro Pérez), sobrino político del actor Andrés Pajares, Pablo Crespo, exsecretario de organización del Partido Popular en Galicia, y Francisco Correa, que el día del estreno invitó a un refrigerio al elenco supuestamente artístico. Gestionó el montaje la empresa teatral Apasionadda, S.A., que según la copia del contrato de esta compañía con Marlene Morreau (que no está firmado y tiene fecha de 4 de agosto de 2005), debía pagar a la supuesta actriz 600 euros por cada día de representación en Barcelona, 30 euros por ensayo, además de 400 diarios en Madrid y 600 cuando estuvieran de gira por ciudades distintas a la capital. Estas dos últimas circunstancias no se dieron porque antes se vino abajo la función ante los vacíos del aforo. Conviene recordar, pues tan huevo nos lo ha puesto el señor juez, que en origen Las corsarias es una comedia musical, más tarde transformada en revista, escrita como humorada cómico-lírica en un acto y tres cuadros por Enrique Paradas y Joaquín Jiménez, con música del maestro Francisco Alonso. Se estrenó en el Teatro Martín de Madrid en 1919. Entre los números figuraba el de la banderita, cuya versión inconstitucional con el aguilucho espero no sea la misma que se vio en el espectáculo promovido desde la trama Gürtel, aunque puede que a los mentados sustentadores del mismo les resultase muy patriótica.