Bocacalle

En memoria de Mer Khamis y Vittorio Arrigoni

Comprendo al profesor Dan Porat, de la Universidad Hebrea de Jerusalén, especialista en la Shoa, más conocida entre nosotros como Holocausto. La imagen del niño de gueto de Varsovia, una de las mayores concentraciones de judíos polacos que luego serán internados en los campos de exterminio nazis, fue para él una obsesión. Sobrecoge saber el destino que aguarda a los detenidos.

Hace siete años, el profesor israelí escuchó al guía del Yad Ashem, el lugar donde se honra en Jerusalén a las víctimas de aquella masacre, que el niño del gueto sobrevivió y llegó a ser médico en Nueva York. Casi de inmediato, el profesor se puso a investigar y el resultado será un libro, de inminente aparición en España: El niño: una historia del Holocausto.

Los afanes del autor no consiguieron dilucidar la identidad del protagonista. Sin embargo, el hecho de que muchos de los que lograron salir con vida de aquel genocidio se hayan identificado con la imagen -hasta el punto de creer ser el niño-, denota el grado de incidencia que en la memoria colectiva dejó aquel aciago periodo. La instantánea se debe posiblemente a Franz Konrad, un oficial nazi al que se le conocía por el rey del gueto y cuyo trabajo como fotógrafo quedó registrado en el llamado Informe Stroop. Jürgen Stroop fue el oficial que ordenó destruir el gueto e incendiarlo después.

El final del gueto de Varsovia me recuerda la operación Plomo fundido contra la franja de Gaza de hace algo más de dos años. En cuanto al niño, cada vez que lo veo encañonado y en marcha hacia un destino que va a comportar la muerte de muchos otros, contabilizo los casi 1500 niños palestinos que han perdido la vida bajo las armas de las fuerzas de ocupación israelíes desde la primera intifada (1987).

Esas memorias, de unos y otros, deberían identificarnos a todos con sus víctimas para que no se reprodujeran nunca más. Mer Khamis, actor del Teatro de la Libertad, y Vittorio Arrigoni, periodista de Il Manifesto, lo hicieron hasta poner en juego su vida y ser recientemente asesinados por los sicarios de la barbarie que abominan de la paz y la palabra, defensoras de la vida y la libertad.