Opinion · Bocacalle

Cuando Mayor Oreja estaba dispuesto a sentarse con ETA

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No han dejado de darse respuestas de disentimiento más o menos rotundas por parte de la mayoría de los partidos -exceptuado el suyo- en torno a las declaraciones de Jaime Mayor Oreja acerca de la connivencia entre Zapatero y ETA con vistas a una próxima o segunda negociación. Ese proceso, según don Jaime, tendría dos fechas clave: las próximas elecciones municipales, en las que se buscará que la organización terrorista “se haga presente”, y las elecciones generales de 2012, donde ETA “devolvería el favor” al presidente del Gobierno para que su partido ganara esos comicios.

Esta segunda conclusión no se podría entender si antes Zapatero no hubiese acabado definitivamente con ETA, pues está claro que esa victoria electoral del PSOE no se daría si la negociación no comportase el final efectivo y definitivo de la violencia por parte de la organización terrorista, algo para lo cual sería preciso establecer al menos unas normas para la rendición y entrega de las armas.

Como Mayor Oreja tuvo la impertinencia e irresponsabilidad de hacer esas manifestaciones el mismo día en que se celebraba en Francia el funeral por el primer gendarme de aquel país asesinado por ETA, parece fácil establecer que al eurodiputado conservador no lo guió ni la oportunidad ni la clarividencia al hacerlas, a pesar de que en su partido no faltaran quienes celebraron su diagnóstico, apoyándose en que don Jaime fue un excelente ministro del Interior.

Teniendo en cuenta tan meritorio currículo en la valoración de los suyos, deberían haber reparado en la portada que ilustra este comentario y que La Huella Digital ha tenido a bien recuperar de las hemerotecas. Como resulta sabido que el Partido Popular no es muy dado a hacer memoria histórica por los votos que eso podría restarle y que cuando la hace, como el propio Mayor Oreja se encargó de demostrar por esa misma razón, es capaz de identificar al franquismo con un periodo de extraordinaria placidez, parece claro que lo único que movió a don Jaime con sus declaraciones son los votos que pueda ganar o perder el Partido Socialista si acaba con la banda.

Esto, a la vista de lo que el mismo Mayor Oreja dijo como ministro del Interior hace diez años, hace mucho más miserables sus manifestaciones y las de quienes las apoyaron o comprendieron dentro de su mismo partido, a tono con la utilización que el PP hizo de las víctimas del terrorismo durante la negociación con ETA en la pasada legislatura.