Bocacalle

Atentado contra la palabra de unos y otros

Hizo lo debido el Movimiento 15-M al condenar de inmediato y sin paliativos lo ocurrido ayer ante el Parlamento de Cataluña, de todo punto condenable, pero no estaría de más que se investigaran las imágenes ofrecidas en el vídeo que inserta hoy este periódico. Se sugiere o deja entrever en las mismas la intromisión entre los concentrados de algunos policías camuflados para la ocasión y que podrían haber actuado como provocadores, según afirman quienes las filmaron.

Hasta ahora, ni los porrazos de la Plaza de Cataluña ni los que recibieron Los Indignados ante el palacio de las Cortes Valencianas habían hecho mella en el movimiento. Antes al contrario, lo habían fortalecido, pues de inmediato acumularon más solidaridad en torno al mismo. Ayer, sin embargo, sí se ha pretendido herirlo por donde más puede dolerle, algo que por lógica de sobrevivencia no puede haber partido de quienes están promoviendo en las calles una lucha de resistencia pacífica que tiene como única arma la palabra. En eso coinciden con los parlamentarios catalanes, por lo que es obvio que la palabra de unos y otros -y entre unos y otros- debe ser respetada y defendida.

Ciertamente, después de la violencia registrada con mayor o menor entidad en las dos ocasiones aludidas -que no logró mermar la seña de identidad pacífica que caracteriza a Los Indignados-, muchos esperábamos y nos temíamos que más temprano que tarde, dada la dimensión que está cobrando el movimiento, surgieran los inevitables "grupos radicales" con los que demonizarlo y con los que tan alerta se mostraron siempre los colectivos organizadores. ¿Se tratará ahora de cebarlos para conducir al movimiento a su extinción? "Pienso, luego estorbo", decía una de sus pancartas.