Opinion · Bocacalle

Políticos del PSOE ante el Toro de la Vega

Ayer, en el programa satírico de información El Intermedio, emitido por La Sexta TV desde hace ya varios años y dirigido por El Gran Wyoming, tuvimos oportunidad de asistir a otro despelote de la falta de coherencia de nuestra clase política –y digo clase con todas las letras pues sus integrantes se la tienen muy creída -, ante las preguntas planteadas por el reportero Gonzo sobre la tradicional barbarie llevada a cabo en Tordesillas con el Toro de la Vega.

Consciente muy probablemente el sagaz periodista de que las respuestas iban a ser las que fueron ante las crueles imágenes que puso ante los ojos de sus entrevistados, Gonzo hizo pasar ante las cámaras a ministros y dirigentes del PSOE, desde José Blanco, que eludió cualquier contestación, a José Bono, nunca tan torpe en nadar y guardar la ropa, se conoce que por ir de retirada cuando el porvenir y el poder pintan negros para su partido. Tampoco quiso hablar la titular de Cultura, que debería ser la persona más indicada para discernir qué cultura es esa de las pullas y las lanzas como espectáculo de tortura y muerte, acogido a un supuesto interés turístico desde 1980.

Otros políticos sí fueron más explícitos a la hora de repudiar el brutal evento que tiene lugar en la localidad vallisoletana, pero una vez confesada su aversión, se limitaron a exponer que la suya era una opinión absolutamente personal y no querían entrometerse para nada en el criterio de su compañero, el alcalde socialista de Tordesillas, como si la defensa, sostenimiento y promoción de la barbarie por parte de éste les fuera totalmente ajena.

Tanta acumulación de cinismo en tan pocos minutos es insuperable. Lo que quisieron decir los encuestados es que los votos de los ciudadanos de Tordesillas, probablemente favorables en su mayoría a la celebración de esa salvajada, bien valen que la barbarie se siga manteniendo. De ese modo, subsistiendo la barbarie, repudiándola quienes gobiernan y no haciendo nada a su vez por evitarla, tenemos un motivo más de indignación ante tan sádico festejo: avergonzarnos de esa clase política con una sensibilidad tan hipócrita y/o un grado de incoherencia tan manifiesto entre lo que piensan, sienten y permiten.

Para colmar su reportaje/denuncia, Gonzo debería haber extendido su cuestionario a los políticos del Partido Popular. Sería de mucho interés en ese sentido la opinión de la lideresa Aguirre, para quien los festejos taurinos tienen indubitable crédito cultural.