Bocacalle

Almudena Grandes y la novela del franquismo

Como siempre que está a punto de aparecer una nueva novela que tiene por escenario la Guerra Civil o la dictadura franquista, me apresto a las mejores expectativas, a pesar de que una y otra vez se suelen ver defraudadas. Mi última decepción -inesperada por cuanto se trata de un escritor al que valoro- fue La noche de los tiempos, de Antonio Muñoz Molina, un libro con muy poca enjundia recreadora del Madrid de la contienda, personajes en exceso estereotipados, un conflicto amoroso de folletín blando y ralo y un exceso de paja discursiva que obliga a saltarse páginas enteras.

Ahora nos anuncia Almudena Grandes una especie de homenaje personal a Pérez Galdós -a quien la escritora admira- con la primera entrega de sus Episodios de una guerra interminable, título que quizá por pecar en exceso de la influencia y los propósitos que guiaron la extensa obra de don Benito, no me parece el más idóneo para identificar con claridad la serie. Se trata de seis novelas independientes, vinculadas por la época en que discurren, que va de la inmediata posguerra (1939) al año en que el franquismo celebró sus "25 años de paz" (1964).

Lo primero que destaca la escritora es que entre su obra (en las librerías a primeros de septiembre) y los episodios nacionales galdosianos media un tratamiento temático muy distinto. Mientras el novelista canario cuenta grandes batallas, las que Grandes narra son pequeñas, porque durante el franquismo la única gran batalla fue resistir. Inés y la alegría será el primer título de los episodios que ha novelado Almudena Grandes y en los que, como en las novelas históricas de don Benito,  se dará lo que la autora llama una interactividad entra la historia con minúscula -lo que Unamuno llamaba intrahistoria- y la historia con mayúscula. Las seis entregas contarán con un epílogo, en el que los personajes confluirán en la Transición para situarlos en la coyuntura fundacional de nuestro actual presente histórico.

Grandes tiene ya escrita la segunda de las novelas y avanza en la tercera, con el propósito de continuar en tan arduo como dilatado empeño seis o siete años más. Eso da idea de la envergadura del proyecto, consciente la autora de que la historia contemporánea de España es un filón extraordinario al que no se puede renunciar. Se trata, en efecto, de una épica de primer orden que debe ser rescatada del olvido y que quizá con la firma de Almudena Grandes pueda lograr el grado de difusión y conocimiento que merece.

Me gustaría celebrar con la primera de las entregas la consecución del ambicioso propósito literario en el que se ha embarcado Grandes, porque como dice la propia escritora los vencedores escriben la Historia, pero lo que no se tiene en cuenta es que ellos son además los únicos que pueden olvidar la Historia.