Opinión · El desconcierto

El hereje Sánchez, el heterodoxo Iglesias

Desde Bruselas, los gemelos políticos de Aznar, Casado y Rivera, y desde Sevilla, la primogénita de González, Susana Díaz, arremeten contra Pablo Iglesias por defender los Presupuestos del Gobierno de Pedro Sánchez. O lo que es exactamente lo mismo, buscan, directa e indirectamente, que no salgan adelante. Tanto que la Moncloa no sabe donde tiene el enemigo principal, si en la trinchera de enfrente o si en su propia retaguardia. No lo sabe ni siquiera el mismo Gobierno, donde algunos ministros como Josep Borrell se desmarcan de Podemos, o la ministra  María Jesús Montero que ataca al líder morado, justamente a quien defiende el proyecto presupuestario firmado por el ministerio de Hacienda de la cual ella es titular .

Evidentemente, Podemos los ha cogido con el pie cambiado. Como la formación morada no actúa políticamente como la derecha espera, tanto la que va a cara descubierta como la que se enmascara bajo otras siglas, no tienen más alternativa política que recurrir a su propia pinza socioderechista, que sustituye a la que deseaban que formara Podemos con la derecha contra el PSOE. Ni en sus peores sueños podían imaginar que los morados hicieran suyo un Presupuesto muy alejado del programa máximo de esta formación. Esa respuesta inteligente, atenta a los intereses de los sectores populares, es un auténtico rompecabezas para los que persiguen abortar el pacto de izquierda que permite gobernar al PSOE desde, por y para la izquierda.

El pretexto de esta pinza socioderechista es Iglesias. Haga lo que haga, siempre será culpable. Si critica  al PSOE, malo; si lo elogia, peor. Los mismos medios de comunicación que hasta ayer, desde sus columnas o viñetas, eran muy duros con Podemos por su “pertinaz radicalismo”, hoy lo son muchísimo más por su “aviesa moderación”. Los que hace dos años les criticaban por no apoyar el gobierno de Sánchez con los joseantonianos de Rivera, hoy repiten por su apoyo al gobierno de Sánchez sin los falangistas de Ciudadanos. La razón viene a ser la misma. Podemos sobraba entonces porque impedía el gobierno del PSOE con la derecha y Podemos sobra ahora también porque sostiene a un gobierno del PSOE sustentado en una mayoría parlamentaria progresista.

¿Por qué les extraña tanto que Podemos intente sumar un tercer partido de izquierda a un acuerdo firmado por los dos partidos de izquierda estatales? Si hasta el presidente de la CEOE ha acudido a la cárcel de Lledoners a entrevistarse con Oriol Junqueras, ¿cuál es el problema para que el líder morado haga lo mismo? Seguir con la monserga de que no es un preso político sino un político preso es ridículo, sobre todo cuando la celda del líder de Esquerra es uno de los principales despachos políticos de Cataluña, sin olvidar, además, que hasta el mismo Pascual Sala, una autoridad jurídica, sostiene que no cabe procesarle por rebelión, ni aún siquiera por sedición. Iglesias no comete más pecado que el que cometiera Suárez en la transición: convertir en oficial lo que es real.

Si Zapatero pudo gobernar ayer con dos gobiernos tripartitos en Cataluña y el gobierno central-PSOE, Esquerra e IU– no se entiende bien la razón por la que Sánchez no podría repetir ahora aquella experiencia con PSOE, Podemos y Esquerra. La mayoría parlamentaria que respalda hoy a la Moncloa carece de alternativa progresista. O se la apoya, aprobando el proyecto de Presupuestos, y después, tras las urnas generales que previsiblemente darán la victoria electoral a las fuerzas populares; o se retrocede a las pésimas experiencias sociales de los gobiernos del PSOE con la derecha. No está ahora en cuestión quien gobierna, el PSOE, sino con quien gobierna, con Podemos o con el PP y Cs.

La herejía de Sánchez, al quebrar la trayectoria derechista del viejo PSOE, combinada con la hererodoxia de Iglesias, al reconocer al nuevo PSOE como una formación socialdemócrata más, rompe los esquemas de la transición sobre los que se asienta la continuidad del poder de los grandes intereses instalados en el marco estatal desde 1939. Quienes disparan contra Iglesias, disparan por elevación contra Sánchez. Necesitan tanto enfrentar a los socialistas entre sí como con Podemos. Desalojar de la Moncloa a quien insultan llamándole okupa es hoy por hoy imposible, salvo que los renegados de la izquierda no le echen una mano a la derecha invocando la oxidada ortodoxia contra el hereje Sánchez o el heterodoxo Iglesias.