Opinion · El desconcierto

Los tres monos de FAES

Las tres derechas son el producto político de la fundación FAES. La influencia de este think tank, presidido por Aznar, en los tres líderes y las tres formaciones de la derecha se evidencia en los programas, liderazgo y candidaturas del Partido Popular, Ciudadanos y Vox. Casado, Rivera y Abascal son aznarianos de formación, en la teoría y en la práctica política. De hecho, tanto Ciudadanos como Vox, son sendas escisiones del PP de Rajoy; aunque se mantienen pese al criterio en contra de Aznar que busca desesperadamente unir hoy lo que desunió ayer. Consiguió descoser el Partido Popular sin que ya pueda volver a coserlo. Es la quiebra política de FAES y, sobre todo, de su director Javier Zarzalejos.

Ese líder como un castillo que es Casado, según Aznar, reedita sin corregir y aumentado el disparate que fue Antonio Hernández Mancha. Daniel Lacalle con la rebaja de las pensiones, Suárez con la propuesta regresiva sobre el aborto y el propio Zarzalejos, con su mochila de negociador con el dirigente etarra Mikel Antxa en Zurich, han allanado el camino para el triunfo electoral del PSOE a la vez que recortado la distancia con Vox. Con el programa de la factoría FAES, el Partido Popular se encamina hoy hacia una de sus derrotas más espectaculares. Cuesta trabajo reconocerlo. Habituados al PP de Fraga o Rajoy, incluso de un Aznar cuando necesitaba hablar catalán en la intimidad, hoy vemos como ha sido fagocitado por FAES.

Tras apoyar a Inés Arrimadas en Cataluña, FAES la convirtió en su particular Agustina de Aragón, apoya ahora a Cayetana Alvárez de Toledo. Una buena parte de aquellos intelectuales fundadores de Ciudadanos y de las voces de FAES cambia del caballo de Rivera al de Casado sin, por supuesto, explicar las razones de este cambio político. Máxime cuando en Cataluña nunca el PP ha sido nada, mientras que Ciudadanos ha sido todo en la derecha catalana. No es de extrañar que el presidente Macron, con el que Albert Rivera pretendía aliarse políticamente, opte por estrechar relaciones con Sánchez que, al fin y al cabo, es quien está recogiendo bastante voto centrista abandonado por el cambio de veleta de Cs.

Javier Zarzalejos cuenta cada día menos en el Vox atraído por Steeve Baanon. El aznarismo involucionista del primero empieza hoy a ser sustituido por el nacionalpopulismo del segundo. Nada puede desagradar más a Aznar que ver salir de su cantera una formación política euroescéptica, que se aproxima velozmente a las opciones europeas de la cumbre de Visegrado contra la hegemonía de la derecha elitista encabezada por Alemania. Que Abascal lleve hasta sus últimas consecuencias las lecciones políticas recibidas de FAES es particularmente inquietante para Casado y Rivera que sienten sobre sus cogotes el intenso aliento populista de Vox. Ni siquiera la llamada al orden de Aznar es atendida por los nacionalpopulistas.

Casado, Rivera y Abascal son como los tres célebres monos que se tapan la vista, el oído y la boca para no ver, oír o hablar de lo que ven, escuchan y hablan los otros dos alumnos de FAES. Es la mejor imagen de las tres derechas.El PP es un ciego de no ve la realidad, Ciudadanos un sordo que desoye los avisos sensatos y Vox un mudo que ve como las otras dos derechas le hacen el trabajo gratis total. Todo para uno, pero nunca uno para todo, es hoy el lema de los tres mosqueteros de la involución mientras piden que las demás siglas compañeras de la derecha no se presenten y cuanto les regalen sus respectivos electorados. En vez de compartir los ojos, las orejas y los labios, Casado, Rivera y Abascal guardan celosamente su vista, oído y boca. Salvo Vox, que cuenta con su propio proyecto político ajeno al elitismo del PP o Ciudadanos, a Casado solo le queda aferrarse a las piernas del papá Aznar y Albert Rivera al material de desecho de otros partidos.

La FAES no es la Fundación Konrad Adenauer, donde se formaban los cuadros de UCD y el PP, ni tampoco su ideología se basa en el pensamiento josentoniano-aznarista que define al PP, Ciudadanos y Vox. Lamentablemente para la derecha sociológica recuperan esa combinación, involucionismo con neoliberalismo, que caracteriza hoy a la derecha política. Ese programa común de FAES– recentralización territorial, recortes sociales, retroceso legislativo– es todo un espejismo político que no tardará en despejarse. Cuando comprueben ya que el oasis  vendido por Javier Zarzalejos no existe, los tres monos de Pablo Casado, Albert Rivera y Santiago Abascal abrirán muy atónitos los ojos, oídos y bocas ante el triunfo de las fuerzas progresistas