Opinion · El desconcierto

Contra ETA vivían mejor

Giro espectacular en la campaña electoral. Las tres derechas, no satisfechas con la crispación catalana, optan por resucitar a ETA junto con Euskadi. Signo claro de que el fracaso de la manifestación del trío de la plaza de Colón en Madrid, corroborada por todas las encuestas, les está pasando una seria factura electoral. Intentar no pagarla retrotrayendo a la sociedad española a tiempos violentos, superados hace casi una década, es un nuevo error de Casado y Rivera. Pudieron hacer electoralismo con ETA, cuando las pistolas hablaban, pero ya no les es posible repetirlo. Se comprende que contra ETA vivían mejor, pero esa nostalgia por los pistoleros no remedia sus males electorales sino que los agrava.

Retorna la estrategia de la mentira de Aznar cuando calumnió al PSOE como colaborador de la matanza de Atocha para tapar su responsabilidad en la invasión de Irak. Aquella calumnia alimentada por el periodismo amarillo, algo de ello sabe la hoy pepera y ayer ciudadana Cayetana Alvárez de Toledo, facilitó el triunfo de Zapatero como los actuales insultos de Casado y Rivera allanan la espectacular victoria de Pedro Sánchez en las urnas del 28 de abril. Nada más favorece al PSOE que esta recuperación de la peores maldades del caudillo de las Azores. Hasta la misma  Cofradía del Cristo de la Buena Muerte ha votado por unanimidad que las tres derechas no participen en la procesión del jueves santo entonando el himno  Soy el novio de la muerte.

Es tan demencial esta burda manipulación de Casado y Rivera que no solo se usa contra la izquierda sino que también la usan unos contra otros, convirtiendo el 28 de abril en las primarias reales de las tres derechas . Así pudo verse este último fin de semana a Inés Arrimadas atacando al PP por no descartar pactos con el Partido Nacionalista Vasco y a Edurne Uriarte acusar a Ciudadanos por haber votado junto con EH Bildu algunos de los decretos sociales de Pedro Sánchez. Hasta el mismo Santiago Abascal fue acusado por el antiguo portavoz del PP de «salir corriendo» del País Vasco ante las balas de ETA. O sea, las tres derechas recurren a los etarras para  recortar la victoria de Sánchez a la vez que para intentar reducir su fracaso e  incrementar el del PP, Ciudadanos o Vox.

Nuevo éxito de Vox. Si se habla como Santiago Abascal y se repite su argumentario, PP y Ciudadanos, no podrán frenar el trasvase de su electorado hacia Vox sino que lo aumentarán. Ni Vox, ni  tampoco Abascal, han negociado nunca con ETA, como hizo el PP con Aznar enviando a Zarzalejos, Martí Fluxá y Pedro Arriola a Zurich para negociar con Antxa; ni asimismo han sido votados en Cataluña como Inés Arrimadas para no presentar su candidatura a la Generalitat catalana. Es como mentar la soga en caso del ahorcado. Cuanto más insisten en la retórica demagógica, más votos del PP y Ciudadanos pasarán a Vox. Probablemente, sea la inercia de haber vivido contra ETA la que explique el recurso al terrorismo etarra cada vez que se encuentran en un apuro electoral.

Por mucho que Rivera monte el número antiterrorista, cuando ETA ha sido enterrada hace una década, no va a poder borrar la certeza de muchos electores de las tres derechas sobre el intenso deseo de Ciudadanos de gobernar con el PSOE. Ya puede negarlo tres veces como San Pedro, pero no existe ningún observador que le crea en su negativa. Cuando se es uña y carne del Ibex, se actúa como tal y, por lo tanto, la derecha nacionalpopulista de Vox tiene un crédito político que la derecha elitista de Ciudadanos nunca podrá tener por sus obligaciones con los grupos financieros. Ni tampoco la organización criminal del Partido Popular, según una sentencia judicial, podrá borrar su larga actividad delictiva retomando aquella canallada cometida contra las víctimas del 11–M.

Esta  súbita resurrección de ETA muestra que el triángulo de las tres derechas es cada vez más equilátero, dado el imparable avance nacionalpopulista, y podría acabar terminando en uno escaleno, entonces el lado mayoritario sería Vox, si pudiera durar la campaña algunos días más. A estas alturas no hay un solo proyecto del Partido Popular y Ciudadanos que no sea una mera copia de Vox tanto en los aspectos territoriales, económicos, sociales como fiscales o políticos. A diez días de la votación del 28 de junio parece ya bastante evidente la existencia de dos proyectos, socialdemócrata o nacionalpopulista, bajo la hegemonía del PSOE y Vox. Pedro Sánchez volverá a la Moncloa en olor de multitudes y Santiago Abascal ocupará de facto sino de iure ese cargo de jefe de la oposición que González inventó para Fraga. De hecho, es quien ya dirige la estrategia política de los tres partidos de la derecha.