Opinion · El desconcierto

El reseteado de Rivera

Dice García-Page, aunque fue uno de los que defenestraron a Sánchez, que el presidente de Gobierno necesita resetear– es un verbo horrible pero es el que utiliza el barón de La Mancha– a Albert Rivera e incluso que la Moncloa sorprenderá con el reseteado. Ya veremos, pero lo que si está muy claro es que este maquillaje es evidente. De repente, ipso facto, las tres derechas han desaparecido, no gobiernan ya en Andalucía, surge hoy en Ciudadanos una tapada tendencia progresista y un antiguo primer ministro francés, todo un jacobino al servicio del Borbón, saca el conejo que va a barrer al soberanismo en Cataluña. De la noche a la mañana, quien era presentado como hijo póstumo de José Antonio Primo de Rivera vuelve a ser aclamado como primo hermano de Adolfo Suárez.

Intelectuales ad hoc, prósperos gabinetes de relaciones públicas e imagen, columnistas abotinados, celebran esta incipiente mutación de Ciudadanos. No es una realidad, ni siquiera una percepción, sino puro marketing. Que el político manchego la ponga en circulación indica que hay poderosos intereses que necesitan que ruede justo cuando aún Sánchez no tiene decidido que tipo de gobierno formar, con quien desea gobernar, con que política y cual será su equipo. Urge, pues, limpiarle la cara, las manos y los pies a  Albert Rivera para que no apeste a joseantoniano. Su nuevo acicalado rostro progresista pasa ineludiblemente por multiplicar los decibelios de Vox que Rivera va a alancear.

No se vislumbra todavía ese hilo conductor, el mundo del dinero, en quienes, desde la desintegración de Podemos, buscan un lugar al sol de la política porque en la calle se pasa mucho frío. Al no salirle bien las cuentas, más de uno y de dos de las conspiraciones en curso sueña con el Ciudadanos progresista que siempre han soñado. Por supuesto, faltaría más, para que Vox no entre en las instituciones madrileñas en las que ya ha entrado en el parlamento de Sevilla de la mano derecha de Rivera. En el caos político que ha derivado la súbita implosión de Podemos, que empieza a abrir un enorme agujero negro en toda la izquierda ajena al PSOE, predomina hoy la lucha por el mero instinto de supervivencia por encima de cualquier otro instinto político.

Pensar que justo en Madrid, donde tanto invirtieron en el tamayazo aquellos que pueden invertir, los tres brazos políticos de la derecha van a facilitar la permanencia de Carmena o la llegada de Angel Gabilondo es pura ilusión política. Los 20.000 millones de euros del Presupuesto de la Comunidad de Madrid son una fruta prohibida para la izquierda hasta que, primero, consiga poder vencer en las urnas y, segundo, logre poder gobernar evitando el robo del que fuera objeto el socialista Simancas en 2003. El largo cinturón de hierro corrupto que envuelve Madrid desde el inicio del siglo XXI, no puede ser ajeno a la miseria política que viene caracterizando a las organizaciones de la izquierda madrileña. ¿ Por qué en el PSOE y Podemos de Madrid nunca han dejado de apuñalarse?

No es casual que el más sólido partido del Estado español, el PNV, sea el más lúcido al advertir sobre las muy graves consecuencias si se compra este reseteo interesado de Ciudadanos. Que Sánchez se olvide de su apoyo parlamentario, han venido a decir, si ahora el PSOE coquetea con la sugerencia del actual estadista de Castilla la Mancha. Enfrentar ahora a los pueblos y territorios que configuran España, el auténtico ADN joseantoniano de Rivera, no es precisamente una política progresista, por mucho que se venda que el fascismo es Vox olvidando que Rivera lo es tanto o más. Porque Abascal solo puede ser, al menos hoy, una amenaza pequeña, pero Rivera es ya una gran amenaza para la Constitución de 1978.

Más vale con Rivera reseteado que con Sánchez en solitario, parece ser la consigna de los poderosos. Volver al gobierno nonato Rivera-Sánchez de la primavera de 2016 en verano de 2019. Si el electorado español ha dado la victoria al PSOE, que al menos no pueda gobernar en solitario. Necesitan a Ciudadanos como buen centinela que vigile sus intereses desde los aledaños de la Moncloa. Toda la sonora algarabía de pactos actuales, unida al urgente reseteado de Rivera, persigue ir creando las condiciones para que Pedro Sánchez y Albert Rivera vayan de la mano independientemente de la forma que lo hagan. Su irresoluble problema lo define el refranero español cuando sentencia que aunque la mona de vista de seda, mona se queda.