El desconcierto

La fe de Sánchez

La importancia de la reunión del presidente del Gobierno con el president de la Generalitat, mucho más allá de fijar la fecha del comienzo de la Mesa de Diálogo, reside en que ambos mandatarios han dejado bien claro cuales son sus objetivos políticos. Pedro Sánchez apuesta a fondo por el desarrollo del autogobierno dentro de la unidad del Estado, Quim Torra apuesta a fondo por el derecho de autodeterminación. Ninguno de los dos se anduvo con eufemismos o ambigüedades en sus respectivas ruedas de prensa. El  abierto desencuentro del encuentro, por mucho que fuera bastante previsible, marca claramente los límites del diálogo aunque se revista con buenas formas. Lo cortés no quita la valiente.

Aunque con un retraso de más de un mes, recuérdese que la Mesa de Diálogo tenía que haber empezado sus trabajos quince días después de la formación del nuevo gobierno, el Partido Socialista, Junts per Catalunya, Esquerra Republicana y Unidas Podemos van a sentarse.  Con una novedad importante, antes no prevista, consistente en que será presidida tanto por Pedro Sánchez como por Quim Torra. Bastante lógica porque ni los socialistas pueden sustituir al Gobierno central, ni los republicanos hablar en nombre de la Generalitat. No caben, pues, dobles juegos. El juego de la Mesa es el juego de los gobiernos. Ni la Moncloa o el Palau de San Jaume podrán desdecirse.

Es un éxito de Esquerra Republicana. Ni Torra, ni Sánchez, querían aquí y ahora la Mesa de Diálogo. Tanto que el presidente del Gobierno, tras anunciar su aplazamiento hasta después de las elecciones catalanas, se vio obligado por Gabriel Rufián a rectificar su anuncio. Aunque su puesta en marcha, a la par que la campaña electoral catalana, encierra no pocos riesgos para el prisionero de Lledoners. El punto de partida de la jugada, Quim Torra marca el suelo de su planteamiento y Pedro Sánchez el techo del suyo, no puede ser más difícil y enrevesado. Todo va a depender del resultado. Si Esquerra Republicana logra un punto intermedio habrá superado la prueba, pero de lo contrario se habrá caído con todo su equipo.

Es, igualmente, un éxito del Partido Socialista que ha sabido soltar el lastre del 155 que  Pedro Sánchez, atento a la voz de mando estatal, cargó sobre sus espaldas. Al imponer el diálogo, contra el viento y la marea del Poder Judicial, da un importantes paso en el desarrollo democrático pendiente del Estado de las Autonomías. Si acierta, esos soñados 1400 días en la Moncloa dejarán de ser un espejismo en la medida que podrá sacar los Presupuestos de 2020 con los votos de Esquerra Republicana, si  se despeja en el debate parlamentario el oportuno aviso de Unai Sordo, líder de CCOO, sobre la sobreestimación de los ingresos de la  reforma tributaria recién diseñada por María Jesús  Montero.

Como en el marco jurídico actual, la Constitución, no cabe el derecho de autodeterminación, sólo es posible el autogobierno más amplio que propone Sánchez. La cuestión es si Oriol Junqueras va a poder aceptarlo a través de una consulta a la sociedad catalana. Algo así como una síntesis entre los objetivos de los socialistas y de los republicanos. Todo ello bajo la atenta mirada del poder de los jueces siempre predispuesto a ver traidores y separatistas en cualquier proceso de desjudicialización. Y, por supuesto, por la no menos atenta vigilancia de Junts Per Catalunya. La amplia ventaja que los sondeos preelectorales daban a los republicanos ya no es tal, según la última encuesta.

Dos virtudes teologales, fe y esperanza, sustentan la política catalana de Sánchez. Fe en los republicanos y esperanza de que Esquerra Republicana vote los Presupuestos del Estado para poder cerrar el paso a la alternativa de derecha. En esa dirección van los 44 puntos que ayer ha ofrecido a Torra como programa del reencuentro de españoles y catalanes que, probablemente, estén consensuados con Oriol Junqueras gracias a los buenos e inteligentes oficios del PNV que van a verse, seguramente, recompensados con la cesión de las competencias de la gestión de la Seguridad Social tras unas cuatro décadas de solicitarla a Suárez, González, Aznar, Zapatero y Rajoy. Pero, ¿ qué piensa la mitad de los catalanes independentistas ? Si las urnas catalanas dan razón a la fe de Pedro Sánchez triunfará el autogobierno, pero si no el puntapié catalán se llevará por delante la Mesa de Diálogo junto con la XIV Legislatura.