Otra economía

'El País', el congreso del PSOE y la desigualdad

Leo en un editorial de El País, referido al congreso que acaba de celebrar el Partido Socialista Obrero Español, que "el neoliberalismo ha sido ineficiente contra la desigualdad y la injusticia social". Un mensaje que contiene todo un diagnóstico que se repite continuamente en todo tipo de foros.

Es muy importante destacar que, en efecto, el neoliberalismo -para ser más claros, el capitalismo realmente existente desde los años 70 del pasado siglo, esto es, desde hace más de cuatro décadas- ha sido altamente ineficiente. La supuesta eficiencia a la hora de asignar los recursos financieros y productivos con la que se defendía la superioridad de lo privado frente a lo público simplemente no ha existido. Ha sido pura propaganda.

De hecho, el "todo privado, todo mercado", la bandera por excelencia del capitalismo neoliberal, ha supuesto un masivo despilfarro de recursos, del que se han beneficiado las oligarquías.

Qué decir de la eficiencia de los mercados financieros -que han registrado una expansión desbordante, que han impregnado el conjunto de la actividad económica-, que, se decía, suponían una gran oportunidad para conectar a escala local y global a ahorradores e inversores. Mercados que, nos contaban sus defensores/aduladores, podían ser eficientemente gestionados, evaluando y anticipando el riesgo, con modelos matemáticos y econométricos cada vez más sofisticados.

Esa economía financiarizada, basada en la deuda, tan "eficiente", ha sido responsable directa del crack financiero de 2008. Y, claro, los gobiernos, "paradigma de la ineficiencia", con el dinero de todos -de los que pagan impuestos, porque los grandes patrimonios, fortunas y corporaciones no lo hacen- procedieron a rescatar a los bancos, empobreciendo a la ciudadanía; dinero que, por cierto, no han devuelto, "pelillos a la mar".

¿Y el cuento de la eficiencia corporativa? Las grandes empresas recibiendo, en todos los formatos posibles, dinero público para sanear sus cuentas de resultados o accediendo en condiciones privilegiadas a las instituciones estatales y comunitarias para imponer su agenda, que es lo mismo que decir que sus intereses.

Las mismas empresas que se han organizado como grupos de presión para obtener rebajas fiscales, hasta conseguir reducir hasta límites verdaderamente bochornosos su contribución a las arcas públicas. Corporaciones que tampoco han hecho ascos a la hora de utilizar a discreción los paraísos fiscales y los centros offshore. Sí, las mismos que han puesto el grito en el cielo ante una modesta subida del salario mínimo.

Un capitalismo neoliberal ineficiente, que ha incumplido sus promesas, que ni mucho menos ha alcanzado ese plus de aumento de la productividad y de crecimiento del Producto Interior Bruto que, argumentaban sus defensores, lo justificaba históricamente. No sólo los resultados han sido mediocres, sino que el coste a pagar en términos de destrucción de la naturaleza ha sido y es enorme.

Sí, el capitalismo es altamente ineficiente.

Pero, volviendo al principio del texto. Si ponemos el foco en la desigualdad, el capitalismo ha sido lo único que podía ser, un sistema que alimenta y que necesita la inequidad para funcionar y sobrevivir. Esta no es el resultado de que los mercados funcionen mal, con imperfecciones, sesgos o anomalías. Lo que sucede es que la acumulación de capital, la lógica sistémica del capitalismo, necesita expropiar renta y riqueza a la población trabajadora y recursos a la naturaleza. La confiscación y no la eficiencia es la bandera del capitalismo.

Por todo ello, el desafío a enfrentar es mayúsculo. Situar el reparto, la redistribución de la renta y la riqueza, los cuidados y la sostenibilidad del planeta en el centro de las agendas públicas, en el centro del debate ciudadano, implica necesariamente establecer unas nuevas las reglas del juego y alterar, en beneficio de las clases populares, las actuales relaciones de poder. Y, desde esta perspectiva, presentar la desigualdad como el resultado de la ineficiencia del capitalismo traslada un mensaje que al mismo tiempo es confuso y erróneo.

 

Fernando Luengo Escalonilla
Economista

https://fernandoluengo.wordpress.com

@fluengoe