Cede el palacete, Gallardón

 

El alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón, quiere sacar a las personas sin techo -él les llama mendigos- de la calle. Por ley. No es algo nuevo en la cúpula del Partido Popular. Su compañera de filas Ana Botella fue incluso más lejos. Manifestó Botella allá por septiembre de 2010 -en verano todo se oye menos- que los sin techo eran uno de los factores que explicaba la suciedad de las calles madrileñas. Por ese motivo quieren limpiarlos, o barrerlos. Se sorprenderá entonces Ana Botella de que la suciedad permanece, más que nada por la contaminación que consiente desde su despacho de concejala de Medio Ambiente en la capital.

En Alicante, a finales del año pasado, la alcaldesa, Sonia Castedo, también conservadora, aprobaba una ordenanza -se vio obligada a retirarla en enero- por la que se exigía que la Policía Local le retirase la limosna a los mendigos. Lo de Castedo ya no era por limpiar, si no más bien por quitar los últimos resquicios de humildad. Por humillar. Por robar, vaya. Pero todavía podemos viajar más atrás en el tiempo. Quizás hasta 1997. Entonces, salían a la luz unos documentos que dejaban ver que el concejal de policía local del PP en Cádiz, Francisco José Súnico, había elaborado un manual para que sus agentes usasen “métodos legales” contra las personas sin techo con el fin de “hacerles más incómoda la estancia”. Un año antes, un compañero de partido, César Díaz, delegado municipal de Policía en Granada, se burlaba asegurando que los sin techo debían pedir una autorización al ayuntamiento para pedir limosnas. “No sé que exigirá Hacienda -decía- pero para realizar cualquier acto público es menester un permiso municipal”. Menester que se callase, añado.

Lo de Gallardón es redifusión. Y tampoco es tan valiente. La propuesta, dice, sería para llevar en el programa de las elecciones generales. Ya si eso que pierda Mariano, que en Madrid los sin techo también votan. Mi propuesta es la siguiente, alcalde. Viendo que se ha dejado cerca de 500 millones de euros en construirse un palacete para trabajar más cómodo, bien se podrían abrir las puertas por la noche, ¿no cree?