Malo Será

Una vuelta de tuerca a la actualidad

El objetivo de la Flotilla de la Libertad

25 Jun 2011
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La flotilla es una provocación y no tiene nada que ver con llevar asistencia a Gaza“. Lo dijo el embajador de Israel ante la ONU, Ron Prosor, que no dudó un instante al afirmar que su país interceptará todas las embarcaciones. Quizás Prosor —y los distintos representantes de Israel, con Benjamin Netanyahu a la cabeza— entiendan que un lápiz, un sacapuntas, un estuche, una malla, una venda o un equipo de radiología suponen una amenaza. Lo peor de las declaraciones de Prosor es la poca repercusión que tuvo en el seno de Naciones Unidas. El máximo responsable de la ONU, Ban Ki-moon, en lugar de advertir a Israel las consecuencias que podría tener una actuación como la de hace un año —asesinaron a nueve activistas tras abordar el barco turco Mavi Marmara—, ha hablado con los representantes de los países con organizaciones involucradas en la Segunda Flotilla de la Libertad-Stay Human para que hicieran todo lo que estuviese en sus manos “para desanimar a que sigan adelante” con la iniciativa, “ya que conllevan el potencial de acabar en conflicto violento”.

Ban Ki-moon parece olvidar que el Consejo de Seguridad de su organismo aprobó en enero de 2009 la resolución 1860, a través de la cual pedían “un alto el fuego inmediato”, el “retiro completo de las fuerzas israelíes de la Franja de Gaza”, así como la “entrada irrestricta de asistencia humanitaria a ese territorio”. Fue hace dos años y medio y las cosas han cambiado poco, muy poco. De hecho, el enviado especial de la ONU a los territorios ocupados de Palestina, Richard Falk, mostró esta semana su preocupación por la situación de los derechos humanos en Gaza, donde viven 1,7 millones de personas “privadas de dignidad y humanidad”. En opinión de Falk, la situación médica de Gaza ha empeorado mucho —“muy cerca de ser catastrófica”, fueron sus palabras— desde 2007, justo cuando Israel impuso el bloqueo a la Franja. Pero Ban Ki-moon prefiere “desanimar” a los organizadores de la Flotilla para que “sigan adelante”, aunque desde su propio organismo adviertan de la terrible situación en la que se encuentra Gaza.

La Segunda Flotilla de la Libertad-Stay Human —llamada así en honor a Vittorio Arrigoni, activista propalestino asesinado hace unos meses— zarpa con el único objetivo de cubrir esas necesidades. Prosor aseguró que la Flotilla no tiene nada que ver con “llevar asistencia” a Gaza. La ONU ha sido invitada a comprobar el cargamento, para que quede demostrado que sí es “asistencia”, pero aún no han respondido. Rumbo a Gaza, plataforma española participante en la Flotilla, publicó ayer una factura no comercial con un “valor estimativo de 600.000 euros”, en la que se recoge el material que ha sido “donado por entidades (hospitales, centros educativos y fábricas de material escolar) a Rumbo a Gaza”. Entre los materiales: lápices, bolígrafos, cajas de pinturas y rotuladores, gomas, sacapuntas, reglas, cajas de plastilina, pinceles, cuadernos, carpetas, libros, limpa uñas, folios, pegamento, calculadoras, auriculares, estuches, guantes, cajas de juguetes y de ropa, mochilas, relojes, grapadoras, tizas, gafas, linternas, mascarillas, batas quirúrgicas, sobres, vendajes, mallas, vendas, agujas y diferentes equipos sanitarios como tubos de extracción de sangre, equipos de cirugía, ginecología, cirugía cardiaca, angiografía o radiología, entre muchos otros. Yo le llamo asistencia humanitaria.

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