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La lucha del Ejército contra el coronavirus que podría haber tenido nombre de mujer

Coronavirus y viruela. Los personajes de Isabel Zendal, José Salvany, Francisco Javier Balmis, en el telefilme '22 ángeles'.

El Ejército español ha bautizado como Operación Balmis su despliegue para luchar contra el coronavirus, un nombre que rinde homenaje al ideólogo de la campaña para erradicar la viruela en ultramar. 

Corría el año 1803, Francisco Javier Balmis era médico de la corte de Carlos IV y, aunque de manera oficial fue denominada Real Expedición Filantrópica de la Vacuna, se conoce popularmente por su apellido: Expedición Balmis.

Esto ya lo habrán leído en la prensa, que se ha hecho eco del origen del nombre del operativo de Defensa, pero quizás desconozcan que el éxito de la misión del médico militar dependió de otras dos personas, sin las cuales hoy no estaríamos hablando de esto.

El cirujano, también militar, José Salvany y Lleopart, quien tras el regreso a España de Balmis continuó con su cometido en Suramérica durante tres años más, hasta que —afectado de malaria, difteria y tuberculosis— falleció en Bolivia.

Y la rectora de la Casa de Expósitos del Hospital de Caridad de A Coruña, Isabel Zendal, considerada la primera enfermera en misión internacional de la historia. ¿Por qué su papel fue fundamental? Porque ella era la responsable del cuidado de los niños embarcados.

¿Y que pintaban veintiún mocosos, algunos de tres años, en la bodega de un barco? Ellos eran la vacuna. Lean esto con ojos de 1803, porque hoy empurarían a todos los responsables —menos al rey, claro— por explotación infantil… La alternativa sería haber llevado vacas, pero habría sido una locura.

Si quieres saber quiénes eran y qué fue de esos críos, cómo se convirtieron en antígenos andantes y qué pintaban unas vacas en una campaña de, valga la redundancia, vacunación, aquí pueden leer la intrahistoria de esta fascinante gesta.

El nombre de la operación contra el COVID-19 es acertado, pues la misión de Balmis fue trascendental. Sin embargo, Salvany se difuminó en las entrelíneas de la historia y Zendal simplemente se esfumó. La única mujer protagonista fue la corbeta María Pita.

Estas letras no pretenden atentar contra Defensa, ni contra el Ejército, ni mucho menos contra la Unidad Militar de Emergencias (UME), cuyos efectivos se juegan el tipo cada verano en la lucha contra los incendios forestales, entre otras labores impagables.

La denominación poco importa y, además, todos sabemos que Balmis era el jefe del cotarro. Bien, pues, por la Operación Balmis, pero qué oportuno habría sido haber bautizado el plan militar contra el coronavirus con el apellido de Isabel Zendal, quien dos siglos después sigue encerrada en la bodega de un navío.

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