Opinion · Un poco de ciencia, por favor

Ante la Cumbre del Clima: unos datos para la acción

Ignacio Mártil
Catedrático de Electrónica de la Universidad Complutense de Madrid y miembro de la Real Sociedad Española de Física

Esta semana se está desarrollando en Madrid la Conferencia sobre el Clima, COP 25, momento adecuado para dar desde este blog algunos datos que refuerzan la certeza de que nos encontramos ante una verdadera emergencia climática.

Se denomina Calentamiento Global al proceso del aumento gradual de las temperaturas de la atmósfera, de la superficie y de los océanos de la Tierra, fenómeno que se viene observando de manera continua e ininterrumpida años tras años, desde hace más de un siglo, aunque se ha incrementado sustancialmente en las cuatro últimas décadas.

Tenemos constancia bien documentada de que en los pasados 2000 años ha habido episodios de anomalías en el clima, entre las que tenemos registros de un Período Cálido Medieval (desde el siglo X hasta el XIV), la Pequeña Edad de Hielo (desde el siglo XIV hasta el XIX), y el Calentamiento Global actual, que se está produciendo desde hace 150 años.

Esta variabilidad ha suscitado grandes debates durante los últimos 20 años y han alimentado las teorías que sostienen que el actual período de aumento de las temperaturas es una anomalía puntual y no un Calentamiento Global. Los que sostienen estas teorías utilizan una diversidad de argumentos para apoyarlas, entre los que cabe citar los siguientes: el calentamiento global no es más que una parte del ciclo natural; los cambios se deben a las manchas solares o a los rayos cósmicos; el CO₂ solo es una pequeña parte de la atmósfera, con lo que su influencia debe ser marginal; los modelos climáticos no son fiables, etc. Todos ellos se pueden rebatir sin demasiado esfuerzo.

Pero estas teorías cada vez tienen más detractores entre la comunidad científica. En efecto, un estudio publicado en el verano de este año en la prestigiosa revista Nature, desarma estos argumentos y demuestra que el aumento de las temperaturas alcanzado en el último siglo es mucho mayor que las fluctuaciones climáticas registradas durante los últimos dos milenios (Raphael Neukom, Nathan Steiger, Juan José Gómez-Navarro, Jianghao Wang and Johannes P. Werner, “No evidence for globally coherent warm and cold periods over the preindustrial Common Era”, Nature, 571, 550 (2019).

Lo que certifica el estudio mencionado es que los periodos citados, como la Pequeña Edad de Hielo del siglo XVII ocurrieron, pero no a escala global ni al mismo tiempo en todo el mundo, al contrario de lo que ocurre ahora. En este caso concreto, el periodo de bajada de las temperaturas se produjo primero en el noroeste de Europa en el siglo XV, en el sureste de Norteamérica en el siglo XVII y en otros lugares en el siglo XIX. Es decir, que no se puede afirmar que fuera un proceso global como el actual.

Lo mismo sucedió con el Periodo Cálido Medieval, que tuvo lugar en torno al año 1000. En aquel periodo, se sabe que hubo un aumento de las temperaturas por encima de lo habitual, pero el análisis de los datos demuestra que tampoco este fenómeno fue simultáneo en diferentes puntos del planeta, por lo que, de nuevo, no puede considerarse global.

El estudio mencionado concluye que el período más cálido de los últimos dos milenios se produjo durante el siglo XX en más del 98% del mundo. Esto proporciona una fuerte evidencia de que el Calentamiento Global actual no solo no tiene paralelo en términos de temperaturas absolutas, sino que también tiene una consistencia espacial sin precedentes en el contexto de los últimos 2.000 años. Todos estos estudios no hacen más que confirmar que estamos ante un proceso de Calentamiento Global de todo el planeta de origen antropogénico.

Hoy en día, la mayor parte de la comunidad científica considera que hay fuertes evidencias de que el Calentamiento Global se debe al incremento de las concentraciones en la atmósfera de los denominados Gases de Efecto Invernadero (en lo que sigue, GEI), producidos por ciertas actividades humanas, esencialmente la deforestación y principalmente, la quema de combustibles fósiles. Todo ello, en conjunción con el aumento de la población experimentado durante el último siglo.

La relación entre aumento de población, crecimiento del consumo de energía, incremento en las emisiones de CO2 y subida de la temperatura media de la superficie de la Tierra, para el período 1800-2020, es bastante evidente, por no decir clamorosa y lo muestro en la figura:

Evolución para el período señalado en la gráfica de cuatro magnitudes clave: Población mundial, consumo de energía, emisiones de CO2 y aumento de la temperatura media de la Tierra [1]

 

Que el Calentamiento Global es provocado mayoritariamente por el aumento de CO2 lo prueban los siguientes datos: entre 1995 y 2015, la concentración en la atmósfera de CO2 ha aumentado desde 360 ppm (partes por millón) hasta 400 ppm; las emisiones de este gas provocadas por los combustibles fósiles han crecido desde 6.5 GT Carbón/año (1 GT = 1.000 millones de Toneladas) en 1995 a 10 GT Carbón/año en 2015. La siguiente figura muestra la estrecha correlación existente entre el aumento de la temperatura de la Tierra y el aumento de la concentración en la atmósfera de CO2 ya descrito:

Evolución de la temperatura promedio de la superficie de la Tierra (derecha, en rojo,  en grados centígrados) e incremento del nivel de concentración de CO2 en la atmósfera (izquierda, en verde-azul, en partes por millón (ppm) durante los últimos 110 años. El último dato de concentración de CO2 en la atmósfera se ha conocido la semana pasada: 405.5 ppm en 2017; 407.8 ppm en 2018 (“WMO Greenhouse gas Bulletin”, World Meteorological Organization, Resumen ejecutivo de 25-noviembre-2019 (http://bit.ly/37EcVj5)

 

El aumento de la concentración de GEI durante el periodo 1900-2010 ha contribuido a un aumento de la temperatura global de 0.9-1.1ºC.En el siguiente vídeo muestra ese incremento de una manera muy gráfica:

La evidencia no proviene ni de un estudio aislado, ni de estudios relacionados con una única rama del conocimiento científico, antes bien son estudios independientes utilizando metodologías diversas y los resultados son tozudamente similares y concluyentes. De acuerdo con los sucesivos informes emitidos por el IPCC (Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático), hay multitud de indicadores diferentes del calentamiento global, además del incremento de la temperatura de la superficie de la Tierra y del aire:

i) El aumento en el nivel del mar

ii) La reducción del grosor de las cubiertas de nieve en ambos hemisferios

iii) La reducción de los glaciares

iv) El aumento de la humedad atmosférica superficial

v) La reducción de la cubierta de hielo ártica

vi) La absorción de calor de los mares

Y aún hay más indicadores de que el fenómeno es global. ¿Hacen falta más evidencias? ¿es necesario dar más datos? ¿sí?, pues para aquellos interesados en revisar la documentación sobre esta cuestión, sugiero consultar la fuente más exhaustiva sobre esta cuestión: Intergovernmental Panel on Climate Change (IPCC): “Climate Change 2013. The Physical Science Basis”, Cambridge University Press, 32 Avenue of the Americas, New York, NY 10013-2473, USA. Sugiero también consultar: “The Global Climate in 2015–2019”, World Meteorological Organization (World Meteorological Organization, 2019).

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[1] Todos los datos de esta gráfica están obtenidos de https://ourworldindata.org/, entidad sin ánimo de lucro que edita los contenidos en colaboración con la Universidad de Oxford. La excelente elaboración de los datos mostrados se la debo a mi joven compañero Javier Olea.