Opinion · Una mirada a un mundo en crisis

‘One Happy Family, an oasis of freedom’

“La soledad es un oasis, está en litigio, no tiene sombra y es puro hueso.
La soledad es un oasis, no hace señales, pesa en la noche, lo ignora todo.
La soledad no olvida nada, cava memorias. Está desnuda, se encierra sola”
(
Mario Benedetti)

Centro comunitario 'One Happy Familiy' (OHF) situado en la isla de Lesbos
Centro comunitario ‘One Happy Familiy’ (OHF) situado en la isla de Lesbos

El centro comunitario One Happy Familiy (OHF) situado en la isla de Lesbos, a las afueras de la capital, Mitilene, es un oasis de paz, encuentro y convivencia. Un espacio pensado y dinamizado por las propias personas refugiadas que encuentran allí un refugio de socialización, descanso y desconexión.

OHF es sin duda uno de los lugares más completo y diverso de toda la isla. El centro cuenta con entre 600 y 1000 visitantes diarios provenientes de los distintos campos de personas refugiadas. Una incontable lista de actividades, servicios y talleres colman el centro de opciones para pasar el día, además de la oferta de comida diaria, cafetería, asesoramiento legal y administrativo, atención médica…

Pero como bien decía Benedetti, la soledad es un oasis, no tiene sombra y es puro hueso. Este tipo de proyectos sirven para generar un espacio de socialización y convivencia que permite a las personas refugiadas dejar de lado por unas horas su realidad diaria. Tal y como nos comenta Davood Hezareh, refugiado iraní y colaborador del centro como miembro del servicio de peluquería: “Moria es un infierno donde no se puede dormir. Pero cuando llego aquí, me siento seguro, a gusto y puedo relajar mi mente”. De su parte, Abdul Qudus refugiado de Ghana y miembro del equipo de seguridad, nos comenta: “Me entristece la llegada del fin de semana, tantas horas metido dentro de la tienda, sin poder venir aquí, me genera un dolor en el pecho que no puedo describir…”.

Está claro que el centro genera un efecto positivo en las personas visitantes. Pero, ¿hasta qué punto no se trata de un espejismo de realidad? Alejar los pensamientos negativos por unas horas, es seguro una buena manera de sobrellevar la situación aquí, pero nos queda la duda de que pasa cuando las personas refugiadas vuelven a sus tiendas o durante el fin de semana, cuando el centro no tiene actividad. Uno de los riesgos de toda burbuja es que puede explotar en cualquier momento.

Otro punto interesante es que la organización de OHF se define a sí misma como apolítica. Pero, ¿cómo puede una entidad como esta no tener un posicionamiento público y claro delante de la situación que viven las personas refugiadas? Comentamos este punto con uno de los coordinadores de OHF, Hoshen Josh un voluntario de Israel: “Para nosotros es importante que este sea un espacio libre de posicionamientos políticos, corrientes religiosas, etc. Ya que buscamos la convivencia y espacio de colaboración conjunto de todas las personas, más allá de su posicionamiento político, corriente religiosa o creencias. Para nosotros la persona en su individualidad es lo esencial y trabajamos con ellas para intentar ofrecer un espacio de libertad y serenidad fraternal. Evidentemente una organización como la nuestra no puede ser absolutamente apolítica. Sabemos lo que ocurre aquí, lo vivimos cada día y es evidente que el posicionamiento de OHF está con las personas refugiadas y por la defensa de sus derechos, aunque no se realicen reclamaciones o escritos públicos al respecto. Enfrente de nosotros tenemos caras de personas, no estados ni políticas nacionales o continentales”.

Un elemento muy relevante en OHF es el empoderamiento de las personas refugiadas, especialmente aquellas que colaboran en el centro, conocidos como ayudantes, “helpers”. Éstos se encargan de coordinar conjuntamente con los voluntarios los distintos servicios y actividades de la organización. Una buena forma de ofrecer un trabajo, rutina y responsabilidades a personas que por lo general sienten su vida como un estancamiento de incertidumbre e impotencia. Ser ayudante conlleva una serie de beneficios o privilegios que a menudo pueden generar conflicto frente a las personas visitantes y que la organización debe gestionar muy bien para evitar enfrentamientos o rechazo. Traslado en furgoneta hasta el centro, reducción del coste de ciertos productos y servicios, disfrute de actividades específicas solo para personas voluntarias y ayudantes o invitaciones a eventos sociales y celebraciones en general no accesibles para las personas visitantes son algunos ejemplos de estos privilegios. Pese a esto, es justo decir que el equipo de ayudantes de OHF es un grupo de personas increíbles, comprometidas y con un nivel de profesionalidad e implicación incontestable.

El centro comunitario OHF no funciona con dinero físico. Para el uso y disfrute de algunos de los servicios del centro existe el Drachma, una moneda de papel que permite a los visitantes intercambiar éstos por servicios, productos o actividades.

Billetes de 'Drachma', la moneda que se utiliza en el centro comunitario OHF , en Lesbos
Billetes de ‘Drachma’, la moneda que se utiliza en el centro comunitario OHF , en Lesbos

Cada visitante adulto recive 2 Drachmas cada día que asiste al centro y 1 para los menores de 12 años. Un té en la cafetería cuesta 1 Drachma, 3 cortarse el pelo y 9 comprar en la tienda del centro que ofrece víveres, elementos de higiene, etc.

¿Existe el mercado negro de Drachmas? Por supuesto…hay una pequeña red de blanqueo de la moneda ficticia que se compra con dinero real o con objetos. Por suerte y dado el precio y tipo de servicios que ofrece el centro, esta red no cuenta con un gran apoyo o circulación de grandes cantidades de dinero…

Encontramos en One Happy Family una gran referencia en lo que se refiere al apoyo y dignificación de las personas refugiadas. Y pese a tener sus sombras (como todo), el proyecto en general nos evoca en nuestra mente la imagen de un oasis en medio del desierto. Un pequeño espacio de neutralidad y evasión que bien puede significar la salvación para muchas personas.

Un oasis puede ser algo inusual, incoherente en relación a su entorno. Y puede salvarnos la vida en un momento concreto de nuestra travesía. Pero tarde o temprano tenemos que dejarlo atrás y afrontar el resto de nuestra ruta. Pese a eso, siempre es agradable encontrar un apoyo en el camino, una flor en medio de un campo de cenizas, incertidumbre y soledad.