Opinion · Tentativa de inventario

La verdadera historia de la muerte de Franco

franco-detalle“Este año cae Franco…”. Anhelante estribillo el de los exiliados españoles a México, bullanguera parroquia de anarcas, socialistas, ácratas, comunistas, que allá por el ’39 comenzaron a atestar las cantinas del D. F. con su machacona y deseante cantinela; “Aquello no puede durar… Tiene que caer…”

En este escenario de miradas perdidas, alborotadas tertulias y nostalgia para aburrir, el escritor hispano-mexicano Max Aub entreteje a base de sarcasmo, ironía y ternura la obsesión de los primeros trasterrados y el encuentro –o más bien tropiezo– entre la infinita cortesía mexicana y la zafiedad patria.

La amargura de don Ignacio Jurado, abnegado mesero del café Español que ve alterada su apacible cotidianidad tras la llegada de estos “vocingleros refugiados”, será decisiva hasta el punto de cambiar el trapo húmedo y los capuchinos por un pasaje destino Madrid con la firme intención de acabar de una vez por todas con el Generalísimo. Solo así, el buen Jurado entrevé un café idílico al que ya no acuden españoles a discutir un futuro enquistado en recuerdos. Muerto el perro se acabó la rabia, debió de pensar.

Pero ni así. La agudeza —y quizá también el presagio— de Aub evidencia la inutilidad de la muerte del dictador para solucionar los problemas de España.

Publicado en 1960 por Libro Mex, en México D. F., como el relato principal del libro que lleva el mismo título, La verdadera historia de la muerte de Francisco Franco y otros cuentos, recupera y consagra este tema recurrente en otros textos como Historias de mala muerte, Las vueltas o Cuentos ciertos. Tras su publicación en España de la mano de Seix Barral en el ’79, la editorial granadina Cuadernos del Vigía lanza una cuidada reedición con ilustraciones a cargo de Antonio Santos y una grabación en CD de la lectura del cuento a cargo del propio autor.