Sombreros de colores

Desinvertir en mal gobierno y malos modos

José Ramón Repullo,  Médico y experto en Planificación Sanitaria y Economía de la Salud, escribe en uno de sus artículos titulado: Des-invertir en tontunas clínicas y en mal gobierno para reinvertir en salud, algunos aspectos que nos gustaría destacar.

De todo el artículo nos quedamos en este aspecto con el que termina el artículo:  Para desinvertir en bobadas y tontunas clínicas, vendría bien desinvertir también en mal gobierno, y dejar de exhibir malos modos. ¿Seremos capaces de rehacer esta senda? Esperemos que haya receptividad al mensaje y podamos empezar a andar hacia un nuevo contrato social por un Sistema Nacional de Salud sostenible.

Pero antes, J.R. Repullo, empieza el artículo con un brillante comentario:

Es difícil orientarse cuando hay tormenta, nadie sabe dónde está el capitán y la brújula está enloquecida. Lo primero parece que depende de las fuerzas telúricas europeas; lo segundo de las preferencias electorales de la ciudadanía, ajustadas por la buena o mala fortuna en el sorteo que parece determinar qué oficiales comandan nuestra nave; y lo tercero… bueno, en esto ya creo que la marinería de abordo puede aportar su conocimiento y experiencia para indicar el rumbo.

Sigue J.R. hablando de los problemas de suficiencia a los problemas de sostenibilidad y afirma que a veces se confunden; la suficiencia sería la virtud de llegar a fin de mes, mientras que la sostenibilidad sería la capacidad de legar un sistema a la siguiente generación igual o mejor que lo recibimos.

Un tercer apartado habla de Desinvertir en bobadas y tontunas, en el que aborda el debate sobre cuál es el porcentaje de actividad o gasto inefectivo en el sector sanitario. Y comenta:

Si se enteran ahí fuera que los propios médicos investigadores en servicios sanitarios lo estiman en el 30%, vendrán los señores de negro a cortar por lo sano (nunca mejor dicho). Yo no creo que todo ese 30% inefectivo sea "recortable", aunque sea difícilmente justificable, ya que hay factores poco controlables: holgura en decisiones clínicas, variabilidad en competencias profesionales, y el propio coste de cambiar comportamientos en un sector de
conocimiento muy dinámico. Poco controlables a corto plazo; pero modificables a medio plazo, sobre todo si se empieza a trabajar de forma diferente.

Y termina abordando el apartado del que hemos titulado este artículo Desinvertir en mal gobierno y malos modos:

¿Cómo conseguir que políticos, gestores, profesionales, pacientes y ciudadanos puedan remar en la misma dirección (o parecida), en tiempos de tormenta? No lo sabemos.
Pero sí sabemos que hay que dejar de hacer algunas cosas:

  1. sectarismo partidario
  2. imposición autoritaria
  3. ocultismo y falta de transparencia
  4. falta de participación y diálogo
  5. intolerancia a las críticas
  6. amenazas a los disidentes, y
  7. nunca reconocer las propias responsabilidades, substituir información pública por propaganda…

O peor aún, cuando se tuercen las políticas por un mal diseño o por una gestión apresurada, dejarse dominar por la tentación maniquea de culpabilizar a otros:

  1. los diferentes (turismo sanitario)
  2. los pobres ("cultura de la subvención")
  3. los parados (vagos o pícaros)
  4. los de la periferia (falta de lealtad de algunos miniestados autonómicos)
  5. los que no son del propio partido (si lo hago yo está bien, si lo hace otro está mal, aunque sea la misma acción), o
  6. simplemente los que no aplauden las decisiones ("al indiferente el reglamento vigente").

Con todo esto destruimos capital social, cohesión territorial, reciprocidad y ética de ayuda mutua, y también tejido económico y social.

Un gobierno ejecutivo no significa "gobernar sin complejos", pues en "organizaciones complejas adaptativas" uno debe evitar la autocomplacencia y ser capaz de crecer a través del conocimiento, la evaluación y la comparación. Vivir acomplejados por lo que no sabemos sería una actitud recomendable para todos (políticos incluidos).
Y termina el artículo con:

Para desinvertir en bobadas y tontunas clínicas, vendría bien desinvertir también en mal gobierno, y dejar de exhibir malos modos. ¿Seremos capaces de rehacer esta senda? Las organizaciones profesionales (como la Organización Médica Colegial) pueden jugar un importante papel de mediación institucional; y en mi opinión la OMC lo están haciendo. Esperemos que haya receptividad al mensaje y podamos empezar a andar hacia un nuevo contrato social por un Sistema Nacional de Salud sostenible.