Entre leones

¡Menudo disparate!

En este país multicolor, el congreso del PP ha servido fundamentalmente para demostrar que hay Rajoy para rato y para poner de manifiesto la inmunidad de este partido político ante la corrupción. Cuanto más sinvergüenzas, parece que mejor les va.

En definitiva, la cita popular ha servido para entronizar a Rajoy y para ratificar a María Dolores de Cospedal como secretaria general. Eso sí, situándole a Fernando Martínez-Maíllo, en calidad de coordinador general, como contrapeso.

¿Debate ideológico? Anda ya, hombre. En casa Génova ya aprendieron que cuanto menos hablen de política, mejor. Ya lo dejó dicho Franco en su testamento. Ahí está el lío de los vientres de alquiler, que de salir le va a costar a más de uno la excomunión.

En cualquier caso, más de lo mismo. Para qué cambiar, deben decir Rajoy y los suyos, si nos va de lujo como único partido político en España que garantiza la recuperación económica con más empleo y menos salario, promoviendo de camino el business de los del taco, y que pone freno al independentismo catalán. Indispensables, insustituible, necesarios, imprescindibles, indefectibles, vitales, primordiales, sustanciales, cardinales...

En fin, de lujo. Hasta ninguneó al PSOE, que lo tiene medio muerto de tanto practicar con Javier-Autoridad Moral-Fernández el abrazo del oso. A Rajoy quien le preocupa de verdad es Iglesias.

En Podemos, el Vistalegre II sirvió para confirmar el liderazgo de Pablo Iglesias. Tengo que reconocer que, inicialmente, estaba con Íñigo Errejón. Pero después de leer el frente patriótico y mediático que encabeza El País –mira que decir que el PSOE se queda solo en la oposición- estoy absolutamente convencido de que las bases han elegido bien, de forma clara y contundente.

Si Iglesias maneja bien los resultados, respetando a las minorías errejonista y anticapitalista, aparcando el izquierdismo radical de salón cuando es rayano a la carajotada, lo normal es que Podemos pique hacia arriba electoralmente.

Todo apunta que el liderazgo de Iglesias beneficiará a PSOE y PP. Está por ver. Pero a quienes no les va a venir nada bien la reelección del vallecano es a los barones promotores de la Gestora, que no van a tener más remedio que entregarse en brazos de los populares, con descaro y publicidad, si quieren gobernar lo que les queda en el convento.

Entre medio de este fin de semana de cuarto y mitad de política, se coló Susana Díaz en un acto organizado por el muy forofo alcalde de Vigo, Abel Caballero, a dos pasos del estadio Santiago Bernabéu, en Madrid. Solo le faltó comparecer con la bufanda celtiña.¡Qué arte!

Unas 2.500 ediles socialistas y acompañantes llenaron el recinto para que Susana Díaz viera que había agua en la piscina de su candidatura a la secretaría general del PSOE y dijera, cuan alcaldesa perpetua de España, que tiene "ganas, fuerza e ilusión" por liderar a los socialistas españoles.

Aunque no lo anunció oficialmente, ya no le queda otra que presentarse. Se la tiene que jugar sí o sí. Y se la juega, ¿eh?

Esto es lo mollar. Que el acto haya costado alrededor de 70.000 euros, que no se sepa a ciencia cierta quiénes son los verdaderos paganinis, que en sí mismo fue un ejercicio de sectarismo que perseguía más la división que la unidad –los alcaldes afines a Pedro Sánchez y Patxi López no fueron invitados-, que se utilizó descaradamente una institución como la FEMP con fines partidistas, son asuntillos menores, irrelevantes ante la grandeza de la puesta en escena. Pelillos a la mar y que no falte de ná.

Quizás lo único, por sacarle algún pero a tanta grandeza de palabra y obra, a tanta magnificencia, es que Susana Díaz y los 2.500 se equivocaron de lugar, ¿no? ¿No hubiera sido mejor elegir una ciudad andaluza para tanta efervescencia y tanto poderío políticos ahora que el socialismo andaluz tiene la aguja mareada (marea blanca) en Andalucía? ¿No es preocupante que las encuestas sitúen, por ejemplo, al PSOE-A en algunas provincias andaluzas como tercera fuerza política, con apenas el 17% del respaldo popular?

Por lo demás, destacar que por mucha propaganda que derrochen, por mucho que aliñen medios y encuestas para que destaquen las bondades de la decisión, la convocatoria del congreso del PSOE en junio es cada día más disparate; no es precisamente un tiro en el pie, son dos. ¿Se imaginan a Rajoy pidiendo una y otra vez, durante los próximos cuatro meses, a la Gestora que los socialistas entren en su Gobierno? ¿Se imaginan al líder del PP elogiando la responsabilidad de Javier Fernández y criticando la oposición irresponsable de Pablo Iglesias? Demoledor.