Opinion · Entre leones

Que lapiden a Pedro Sánchez

El poder de convocatoria de Pedro Sánchez está levantando ampollas. Así las cosas, tras la presentación de su programa, donde dibuja un PSOE inequívocamente de izquierdas, que defiende la unidad de España desde la aceptación de su carácter plurinacional y federal, los barones que le derrocaron han soltado los perros de la guerra.

Como viene siendo habitual, el que más ha sudado la camiseta ha sido el ínclito presidente aragonés, Javiér Lambán, quien, pese a que gobierna Aragón gracias a Podemos, acusó a Pedro Sánchez de ofrecer “una versión absolutamente roja y radicalizada”.

Pero Lambán ha puesto sin querer el dedo en la llaga: a él y al resto de los barones que patrocinan a la Gestora les molesta un PSOE de izquierda.

De tanto presumir de moderación y de responsabilidad, de tanto defender a España más que a los españoles, estos barones a la violeta se sienten más cómodos en un PSOE de derechas. Por eso, Susana Díaz, conversadora hasta las trancas, de peineta y mantilla, es la lideresa perfecta para ellos.

Es decir, que Lambán tache de rojo a Pedro Sánchez es hasta cierto punto normal, teniendo en cuenta que el presidente aragonés tiene pinta y se comporta como un facha.

Otro que, en nombre de Emiliano-Curita-García-Page, ha desbarrado contra Pedro Sánchez ha sido el portavoz del Gobierno castellano-manchego, Nacho Hernando.

Para minimizar el poder de convocatoria del madrileño, el susodicho ha asegurado que los que llenan los actos de Pedro Sánchez a lo largo y ancho de la geografía española “son casi siempre los mismos, que viajan de un sitio a otro”.

Y se lo debe creer el gachó. Un poco de seriedad y más evangelio, compañero. ¿O es que la verdad en casa Bono ya no nos hará nunca libres sino trileros?

Pues sí, los barones de vuelta y vuelta están elaborando un relato donde abundan especialmente la propaganda y la poca vergüenza, y a ver si el personal se lo traga.

En Andalucía, más allá de las patadas en las espinillas de los lunes  asidonenses de Juan Cornejo, se ha optado por coger la ola imparable de Pedro Sánchez desde el desdén, que es algo así como ‘que-le-den’, que la presidenta de la Junta tiene su agenda y ahora está embarcada en los fastos del Día de Andalucía.

Por cierto, qué merecido se tenía Antonio Caño, actual director de El País, la medalla por la cuota de Jaén. Después de cerrar la delegación andaluza, de echar a periodistas mucho mejores que él y de protagonizar la etapa más chungaleti de El País, era para premiarlo, sobre todo por el editorial insultante contra Pedro Sánchez.

Pero la verdad, que sale cuando el tinto hace su trabajo, no es otra que en la corte de la faraona de Triana están acojonados. En su fuero interno, los papistas del susanismo saben que si Pedro Sánchez le gana las primarias se acaba la mamandurria, porque otro golpe de Estado no cabe, ¿no?

Bueno, siempre les quedaría recurrir a una lapidación pública del secretario general, con la sutiliza cinematográfica propuesta por esa señora cuyo primer apellido la delata –el segundo debe ser algo así como Vil-.

Así, sin un líder a quien aferrarse, se acabarían esas convocatorias tan molestas de militantes y simpatizantes, de rojos y radicales, claro.