Opinion · Postdatas

El nietísimo en los platós y más de 100.000 desaparecidos en las cunetas

De vuelta de vacaciones, ahí está de nuevo el coñazo catalán vivito y coleando en sus distintos frentes.

El de los lazos lo cerraron, sin entrar en detalles, Torra y Grande-Marlaska casi con un apretón de manos. Veremos a ver en qué acaba esta competición que, visto lo visto, consiste básicamente en ensuciar la vía pública a dos bandas: los que la ensucian propiamente y los que la limpian ensuciándola.

Estoy con mi admirado Eduardo Mendoza: la broma empieza a dar miedo, y está haciéndole un daño extraordinario a la imagen de Cataluña y de los catalanes. Años, muchos años, y pasta, mucha pasta, va a constarle levantar cabeza. Mal negocio.

En fin, con su pan se lo coman unos y otros, porque Rivera, Riverita y la muchacha Arrimadas, que nadie se equivoque, forman también parte del problema tanto como Puigdemont.

Último episodio de la miopía de Ciudadanos. Mientras que hasta la presidenta del Congreso –en contra, eso sí, del criterio de su jefe de filas, el tal Casado- quiere traer a Torra al Congreso de los Diputados para que se explique y se refresque, Rivera mete palos en la rueda para seguir ordeñando el voto patriotero las 24 horas del día: “Si viene a pedir disculpas a todos los españoles por llamarnos bestias taradas, si viene a acatar la Constitución, que venga”.

Puesto a pedir perdones en la tradición judeocristiana, mejor sería que Rivera le exigiera 100 padrenuestros y 500 avemarías para que pudiera pisar libre de pecado la Carrera de San Jerónimo, ¿no?

En cuanto a la exhumación de los restos de Franco, me he llevado un gran disgusto. Según palabra de presidente del Gobierno, en septiembre estarían los restos del dictador fuera del Valle de los Caídos. Ahora parece que habrá que esperar a diciembre, según anunció la vicepresidenta Calvo en unas declaraciones inusualmente parcas.

Estoy de acuerdo con Juan José Millás; se trata de una Cagada en toda regla que solo está sirviendo para que la familia del dictador –con el nietísimo como portavoz- se pasee por los platós de televisión reclamando justicia.

En estos meses de espera propongo que nos pongamos manos a la obra, porque hay mucha tarea por delante: más de 100.000 republicanos desaparecieron en la Guerra Civil y en la posguerra y yacen en miles de fosas comunes repartidas por todo el territorio nacional. Tras Camboya somos el país con más desapariciones forzadas.

Y nunca ha habido una investigación de Estado sobre la brutal represión franquista, que persiguió a los derrotados hasta exterminarlos.

En el otro lado de la balanza celebrar, gracias a un acuerdo de izquierdas que ha sumado a los nacionalistas, la recuperación de la sanidad universal que el PP suprimió.

Además, también me congratulo con los acuerdos alcanzados entre Pedro Sánchez y Pablo Iglesias en fiscalidad, memoria histórica, alquiler, etc.

Que las izquierdas se entiendan es bueno para los españoles que sufrieron en sus carnes la crisis económica y que con sus recortes de salarios han hecho posible esta recuperación de cuarto y mitad que vivimos.

Ojalá esta buena sintonía en España acabe trasladándose a Andalucía tras unas elecciones que están a la vuelta de la esquina.

La gestión del Gobierno andaluz en esta última legislatura, apuntalada por Ciudadanos, ha sido manifiestamente mejorable. Por ejemplo, la sanidad y la educación, dos de los buques insignias de los socialistas andaluces, languidecen sin que se vislumbre ni siquiera un sarampión de preocupación.