Opinion · Postdatas

Casado se tira al monte

En La Cope, el presidente del PP, Pablo Casado, declaró a propósito de las dudas sobre sus notas de Derecho y el máster que tiene con menos papeles que un conejo de campo que está “harto”, que se siente “víctima” y que le dejen en “paz”.

Y se explicó compungido: “Si una universidad hace algo malo, que se lo pregunten a ellos. Uno ya se siente víctima. Parece que a mí me habrán buscado problemas de patrimonio, de juergas, de pareja… Como no han encontrado nada, han ido a ver el currículum vitae. No da para tanto. Yo no voy de catedrático de metafísica ni de registrador de la propiedad. Nunca he arremetido contra los jueces ni contra las universidades, pero esto me produce mucho hartazgo”

Y, tras protagonizar una soberana metedura de pata junto a Rivera y la caverna mediática con la tesis de Pedro Sánchez para intentar un pacto de no agresión por arriba, avisó al propio presidente de esta guisa: “Hay que decidir si seguimos baremando a los políticos por si se saltaron los semáforos en rojo o si quieren abrir la Constitución en canal para tapar un escándalo personal”.

Pobrecito, daba hasta pena si no hubiera aparecido escoltando al ex presidente José María Aznar en la comisión de investigación parlamentaria sobre la corrupción del PP. Después de verlo en directo, daba miedo; bueno, un poquito de miedo al identificarlo ufano al lado del capo dei capi. ¡Menudo espectáculo de cinismo ofreció Aznarín Osborne!

Pero Casado me empezó a dar miedo de verdad cuando le dio por cuestionar Schengen y las euroórdenes a propósito del caso Puigdemont. Por momentos, me dio la impresión que estaba ante un líder de extrema derecha antieuropeísta, de estos que echan espuma por la boca cuando hablan de los inmigrantes.

Y me dio terror cuando, sin despeinarse, defendió que las competencias en materia de Educación deberían estar en manos del Estado, y a freír monas las autonomías, claro.

Este gachó, con tal de recuperar votos extremos que se le marcharon caminito de Ciudadanos y Vox, es capaz de cantar el Cara al Sol en un mitin. Como un día le toquen las palmas por bulerías, lo canta seguro, con el estribillo del 155.

En fin, desde que ha llegado Casado a la oposición, los populares han sacado a pasear su mala baba anunciado cada cuarto de hora una ofensiva parlamentaria contra Pedro Sánchez, y, por supuesto –marca de la casa-, se han pasado por el forro de los pantalones las políticas y los pactos de Estado que tanto exigen cuando tocan pelo y ocupan Moncloa.

Sánchez le ofreció en agosto pasado cinco pactos de Estado –inmigración, ciencia, política social, violencia de género e infraestructuras- y ni agua.

Así le pagan el respaldo que en más de un asunto de Estado dieron los socialistas a Rajoy.

Por ejemplo, en las negociaciones con el Reino Unido a propósito de Gibraltar y el Brexit, los parlamentarios socialistas respaldaron sin fisuras las directrices marcadas por Dastis, que no tuvo reparos en que España negociara directamente con la delegación gibraltareña en cuatro reuniones –algo que facilitó los acuerdos alcanzados-, sin contarles ni un solo detalle de estas conversaciones a los propios socialistas.

Cuando fue el propio Dastis quien dejó fuera de las negociaciones del Brexit la soberanía sobre Gibraltar –declaraciones realizadas el 19 de marzo pasado en Bruselas (1)-, Casado le reprocha a Borrell que “renuncie a defender la soberanía española sobre Gibraltar” y lo de que Cataluña es una “nación”.

A mí personalmente me sorprende que el portavoz parlamentario de Exteriores del PP, José Ramón García Hernández, se sume a esta deriva siendo una persona dialogante, conocedora de los entresijos de las negociaciones y partícipe de la estrategia de Dastis, que fue un buen ministro en el asunto exterior de Gibraltar tras el disparate del tomate que protagonizó el conquistador y abanderado José Manuel García-Margallo, admirador de Fernando María Castiella, nazi y franquista para más inri.

 

PD: 1. El ministro español de Exteriores, Alfonso Dastis, dijo tras el Consejo de titulares de Exteriores de la UE del pasado 19 de marzo que aunque la soberanía de Gibraltar es algo a lo que España aspira y nunca va a renunciar, el país no pretende abordar el asunto durante las negociaciones del Brexit “Es un objetivo al que no renunciamos pero no es una cuestión que vayamos a plantear en el marco de esta negociación”, subrayó. Para Dastis, la actitud del Ejecutivo español “demuestra el extremado enfoque constructivo” que España tiene en las negociaciones sobre la salida de Reino Unido de la Unión. “Lo que nosotros no queremos es convertir la negociación del futuro acuerdo entre Reino Unido y la UE en rehén de una cuestión a la que nosotros nunca vamos a renunciar pero que (…) en términos temporales es difícilmente casable con un acuerdo que hay que tener cerrado por un lado en octubre y por otro en un año y medio”, dijo Dastis. ¿Es Dastis un traidor, un vendepatrias para la actual dirección del PP? ¿Lo es García Hernández, que lo defendió con entusiasmo?