Opinion · Entre leones

Contentos pero jodidos

El PSOE ha ganado las elecciones europeas, autonómicas y municipales. Es decir, de su mano, la izquierda española ha vuelto a ganar las elecciones un mes después del triunfo cosechado en las legislativas del 28-A.

En las europeas, el PSOE (20) y Unidas Podemos (6) superaron los 22 escaños de las tres derechas.

En las autonómicas, los socialistas fueron los más votados en 10 de las 12 autonomías en liza.

Eso sí, en tres de ellas, Madrid, Castilla-León y Murcia, podrían no gobernar si las derechas –PP. Ciudadanos y Vox- repiten el acuerdo de Andalucía.

Y en una cuarta, Aragón, podría perderla también si esas suman los tres escaños de los regionalistas del PAR.

La alianza de Casado, Rivera y Abascal también tendrá su recorrido en los ayuntamientos, donde el PSOE logró casi 2.000 concejales más que el PP en toda España.

Así las cosas, en ciudades como Madrid, Zaragoza o Córdoba -por citar algunas de las más importante- gobernará un popular o una popular merced a esta alianza.

Ahora, la fuerza bisagra por excelencia, Ciudadanos, que no ha logrado el ansiado sorpasso sobre el PP, se tendrá que retratar una y otra vez con Vox, un compañero de viaje incómodo en el terreno de juego europeo, donde la formación naranja presume de un liberalismo limpio de polvo y paja.

Por eso hace bien Pedro Sánchez en contarle cuanto antes al patrón de los liberales, Emmanuel Macron, los desvíos de Rivera Riverita, que tiene poco o nada de liberal; desde luego, la mirada de odio tibetano con la que recibió en el Congreso a los diputados independentistas encarcelados no es propia de la Internacional Liberal; está emparentada más bien con la de la niña de El Exorcista.

Tampoco estaría mal que echara un ratillo con la señora Botín o alguno de los padrinos del taco que frecuentan a Albert.

Dicho esto, hay que reconocer que el triunfo incontestable de la izquierda en este ‘superdomingo’ ha quedado empañado por la victoria de las tres derechas en Madrid capital y en la comunidad.

Así las cosas, muchas estamos jodidos pero contentos, o quizás sea contentos pero jodidos. No lo sé muy bien.

Después de un gobierno de izquierdas durante los últimos cuatro años en la capital, con Manuela Carmena de alcaldesa, se hace muy duro tener que volver al Madrid contaminado, atascado y casposo del PP, que lo volverá, si cabe, más feo y más facha para satisfacer los instintos básicos (con Casera) de Vox.

De la misma forma, no es menos duro ver cómo Ángel Gabilondo se ha quedado de nuevo en la orilla, a tiro de piedra de la presidencia de la Comunidad de Madrid y de un cambio que hubiera beneficiado, sin duda, a los más caninos de la comunidad, a esas clases medias y trabajadoras maltratadas por el PP y la crisis.

Una pena que la Política con mayúscula vaya caer derrota por la política del cartón del dos que representa Isabel Díaz Ayuso, una chica de Esperanza Aguirre en el peor sentido de la palabra.

Sin embargo, la culpa no ha sido del chachachá. Tiene nombres y apellidos.

Por un lado, están Manuela Carmena, Íñigo Errejón, Pablo Iglesias y Alberto Garzón, que han ofrecido conjuntamente y cada uno por su cuenta a su electorado una sopa de letras y una jaula de grillos tanto en las municipales como en las autonómicas.

Tantas candidaturas en clave personal han propiciado un fracaso casi merecido por tanto infantilismo en demasiadas cabezas con solo dos dedos de frente.

Y está Pedro Sánchez, gran hacedor de la resurrección del PSOE y líder indiscutible de lo que está por venir en los próximos cuatro años, que, sin embargo, no estuvo muy fino en la elección de Pepu Hernández. Se puede decir que fue un tiro de tres que fue ¡agua!

Desgraciadamente, el exseleccionador nacional de baloncesto, una buena persona por encima de todo y experto en el juego de contraataque, ha cosechado un resultado aún peor que el que logró en 2015 Antonio Miguel Carmona, un exponente insuperable del último de la fila. Hasta el domingo, claro.