Opinion · Entre leones

Sofocón en el pedrismo andaluz

La entrega de Ferraz al PSOE-A de las seis diputaciones andaluzas donde los socialistas gobernarán sacudió este pasado lunes por la tarde todas las estructuras de la organización de Pablo Iglesias, en especial en Andalucía.

Santos Cerdán, de la Ejecutiva Federal, y Juan Cornejo, de la Ejecutiva Regional, negociaron durante cinco horas un acuerdo que, aparentemente, representa una victoria sin paliativos de Susana Díaz frente a Pedro Sánchez.

Y así lo festejó el susanismo, que, por fin, veía como su lideresa, casi muerta y casi enterrada políticamente, le ganaba una mano a Pedro Sánchez pero por goleada.

El acuerdo recorrió como un tsunami todo el pedrismo andaluz, que reaccionó malamente: incendio en las redes, amago de peticiones de bajas por Internet, críticas feroces a Pedro Sánchez y a sus generales, etc.

Estupefacción, incredulidad, vergüenza, traición e indignación eran las palabras que salpicaban el sofocón.

Pocos entendían que Pedro Sánchez hubiera entregado a Susana Díaz dos diputaciones, las de Sevilla y Cádiz -Fernando Rodríguez Villalobos e Irene García seguirán en modo ‘colócame, por tu mare colócame’ -, que podrían servir para financiar la supervivencia del susanismo y retrasar la renovación que necesita el PSOE andaluz si quiere ganar las próximas elecciones autonómicas.

La letra de caracteres más visibles dice todo eso y apunta también a que el pedrismo andaluz va camino de la extinción tras el meteorito que les ha llovido desde Madrid.

Sin embargo, en todo acuerdo hay una letra pequeña, ¿no? Y esas cuatro letras no creo que sean tan beneficiosas para el futuro político de Susana Díaz.

Eso sí, habrá que esperar algún tiempo –ese creo que es la clave principal del acuerdo por una investidura pendiente- para ver todo el recorrido que tiene, para ver cuál es el camino de salida pactado en el rincón más recóndito del mismo en el cara a cara tras el 26-M.

No me cabe ninguna duda de que Pedro Sánchez es consciente de que el PSOE de Susana Díaz es historia y que la organización socialista andaluza necesita de un nuevo liderazgo para ganar las próximas elecciones autonómicas.

Más pronto que tarde, la elegida, María Jesús Montero, será la encargada de capitanear la nave socialista hacia otras formas de hacer política que ilusionen de nuevo a los andaluces. Se ponga como se ponga la sevillana, soviética, quintacolumnista o incendiaria, no cabe otra.

Si no fuera así, Pedro Sánchez estaría traicionándose a sí mismo, a todo por lo que ha luchado, a todo lo que es en realidad.

Y estoy convencido de que detrás de ese hombre de Estado, cargado de pragmatismo y otras gilipolleces del marketing político, está todavía ese líder político valiente y honesto, amigo de sus amigos, que derrotó con sus palabras y a golpe de carretera y manta al dragón de las siete cabezas que tenía secuestrado al PSOE entre dos puertas giratorias.