Opinion · Entre leones

Un auténtico milagro político

No les falta razón a aquellos analistas que consideran que la clase política en general es responsable de la convocatoria de nuevas elecciones.

Pero no es menos cierto que unos tienen más responsabilidad que otros.

Y me explico: los españoles, hartos de la corrupción y el nepotismo que generaron el PSOE y el PP, abrazamos un nuevo modelo político, que, básicamente, rompía con el bipartidismo al dar cabida a otras formaciones políticas.

Podemos daba respuesta por la izquierda al PSOE, y Ciudadanos, por el centro al PP. Más tarde llegó Vox como un grano en el culo de los populares.

Pablos Iglesias y Albert Rivera eran dos líderes a la altura de las grandes expectativas creadas por sus formaciones. De hecho, en distintos periodos, Podemos estuvo por delante del PSOE en las encuestas, y Ciudadanos vivió una experiencia similar con el PP e incluso estuvo liderando los sondeos.

Sus líderes se vieron en esos momentos de gloria como presidentes del Gobierno, con sus santos cojones presidiendo el Consejo de Ministro.

En las últimas elecciones, la realidad bipartidista que habita en el corazón de la mayoría de los españoles sacó de nuevo la patita, y el PSOE se convirtió en primera fuerza política y el PP, con un bajonazo de época, en la segunda. Los emergentes quedaron tercero (Ciudadanos) y cuarto (Unidas Podemos).

Y me temo muy mucho que unas próximas elecciones van a suponer un paso más hacia ese bipartidismo.

En principio y salvo sorpresa, el PSOE pescará en los caladeros de Ciudadanos y Unidas Podemos, y el PP se recuperará a costa de Ciudadanos y de Vox, que ya tocó techo en los pasados comicios y que lo normal es que coja la cuesta abajo: los ultras ya tienen en Cayetana Álvarez de Toledo una vox más que autorizada y Abascal se está amariconando (que dirían ellos) jugando al golf y paseando con zapatillas de colorines por los chiringuitos.

El desgaste de Unidas Podemos le va a venir por varios frentes. Pablo Iglesias ha mantenido la unidad de su formación, pero esta está cogida con imperdibles.

En Izquierda Unida, en Izquierda Anticapitalista y en Comú Podem hay demasiadas voces que le culpan también a él de la convocatoria de nuevas elecciones, y no les hizo ni chispa de gracia eso de que ‘si yo no soy vicepresidente, lo será mi santa’.

De hecho, no entienden que no aceptara negociar un acuerdo a la portuguesa para evitar unas elecciones que solo pueden hacerles perder más escaños.

Por ahí se abrirá un río de votos que desembocará en la calle Ferraz, si Pedro Sánchez no se tira demasiado al centro.

A favor de Iglesias, decir que ha defendido con firmeza su convicción de que en España los gobiernos serán de coalición o no serán. De morir políticamente, morirá, sin duda, con las botas puestas y la coleta al aire.

El desgaste de Ciudadanos en las elecciones de noviembre puede ser de Grupo Mixto. En pocas horas, Albert Rivera ha pasado de ofrecerle un pacto de Estado divino de la muerte a Pedro Sánchez a ofrecerle a Casado un pacto exprés con cama y todo.

Definitivamente, a este muchacho se le ha salido la cadena y está haciendo política subido en un péndulo. Que alguien le ayude, por favor, porque corremos el riesgo de que retome Perejil en un acto de euforia o se marque un stripper en un partido del Barça con un cartel que rece: “Catalan go home”.

Así las cosas, el deterioro a Ciudadanos le va a llegar por tierra, mar y aire: menos Vox le va a quitar votos hasta el Centro Democrático y Social (CDS).

Ni en el granero de Cataluña, donde Arrimadas dejó su tarjeta de visita con una tocata y fuga por la puerta de atrás, va a furular el Naranjito Mecánico Nacional.

En definitiva, a Unidas Podemos y a Ciudadanos también les va a pasar factura un hecho relevante: desde que metieron cabeza en el Congreso de los Diputados la incapacidad de la clase política española para alcanzar acuerdos ha crecido exponencialmente, diría que está a punto de un repique para alcanzar la condición de endémica.

Ellos, que se cargaron el bipartidismo abriendo con sus verbos justicieros las aguas de la España del 78 y salvándonos de los fariseos y sus castas en nombre de Adam Smith y Immanuel Kant, van a resucitarlo, obrando un auténtico milagro político. Estaba escrito, ¿no?