Opinion · Entre leones

Un partido de weekend

El partido de Albert Rivera es una caja de sorpresas. Lo mismo veta a muerte a Pedro Sánchez y al PSOE, porque estaban rompiendo la Patria de los españoles, a través de un acuerdo secreto -¡y tan secreto que sólo se enteraron ellos!- con los independentistas y los terroristas, que ahora, ante el 10-N, le levantaba dicho veto y se muestra dispuesto a-lo-que-haga-falta, incluido el pago de la cama.

¡Que mala es la diarrea mental cuando entra en política!

De por medio, Rivera, Riverita, nombre artístico del líder del ‘Red Bull te da alas’, se marca una moción de censura a ninguna parte contra Torra para meter cabeza o culo en esta precampaña electoral interminable, donde, hasta la fecha, va camino del Grupo Mixto.

Eso sí, después de incorporar a los restos de UPyD en sus listas electorales las expectativas pueden empeorar y corre el peligro cierto de convertirse en derecha extraparlamentaria.

Desde luego, lo de la moción de censura es un claro ejemplo de inutilidad y caradura en el arte de la estrategia política.

Resulta que renuncia a presentar a Inés Arrimadas, la más votada en las pasadas elecciones catalanes, a la investidura, y se la lleva después a Madrid para salpicar de tremendismo la tribuna de diputados de las Españas, y ahora nos viene con este entremés parlamentario.

Con ese bagaje de montar pollos y más pollos de cara a la galería, esta vuelta de Rivera al Parlament, con Arrimadas de acompañante, para vendernos la moto de que Ciudadanos es la solución que necesita Cataluña para salir del atolladero en que se halla, es pura ‘(h)ojana’.

Si el 155 y el 155 con dos huevos duros son sus fórmulas mágicas, deberíamos concluir que estos señores están empeñados en llevar el márketing político al terreno de la estupidez, y que, por tanto, en verdad solo desean que Cataluña consiga su anhelada independencia por frentismo e incompetencia manifiesta de los representantes de la españolidad.

¿De verdad se cree alguien con dos dedos de frente que con el lío que hay montado en Cataluña estos tipos son la solución de algo?

¿No es Ciudadanos más un partido-pirómano que un partido-bombero ante una situación tan inflamable?

Ni te digo cuando la sentencia del procés reparta talego a diestro y siniestro.

En fin, Ciudadanos, que apuntó alto cuando Rivera veía a Malú como primera dama, se está convirtiendo en un partido de weekend, es decir, que monta su acto de ‘finde’ con trompetas, tambores y luchas medievales contra terroristas de Bildu e independentistas de ERC, y el resto de la semana se dedica a vivir a la bartola –no confundir con Bartolín-, a vivir de las rentas de esa bronca tan suya.