Entre leones

La dacha gaditana

El 17 de diciembre de 2014, las fuerzas progresistas y conservacionistas de la Junta Rectora del Parque Natural Los Alcornocales aprobaron por mayoría el documento de ampliación de dicho espacio natural.

Ecologistas, montañeros, sindicalistas, socialistas, comunistas, miembros de reconocido prestigio, entre otros, dieron su visto bueno a un documento que añadía a Los Alcornocales 5.852 hectáreas, incrementándolo un 3,5% hasta alcanzar las 173.619.

Este espacio protegido, uno de los parques naturales más grandes de España y el bosque mediterráneo más importante de Europa, comprende una gran franja de orientación sur-norte entre las zonas costeras de Tarifa, en el mismo Estrecho de Gibraltar, y San Roque, ya en el Mediterráneo, hasta las sierras del interior, en Cortes de la Frontera, Ubrique y El Bosque. 17 municipios gaditanos y uno malagueño están dentro de sus lindes, con 163.619 y 12.000 hectáreas, respectivamente.

El mismo día que la Junta Rectora aprobaba el documento de ampliación en una reunión en Algeciras -de las 5.852 hectáreas, 1.400 hectáreas pertenecían a La Almoraima- la actriz Salma Hayek y su marido François Henri Pinault sobrevolaron en helicóptero el otrora mayor latifundio de Europa (expropiado a Ruiz Mateos), que, en esos momentos, había sido tasado para su venta en 300 millones de euros por el ministro de Agricultura, Pesca y Medio Ambiente, Miguel Arias Cañete

La ampliación, aprobada por el decreto 150/2017 en el Consejo de Gobierno de la Junta de Andalucía del 19 de septiembre de 2017, perseguía crear un corredor ecológico que uniera las masas forestales de Los Alcornocales con el litoral mediterráneo, y abortar futuras operaciones especulativas en La Almoraima y otras fincas cercanas (Sotogrande está a pocos kilómetros).

La Almoraima SA, en manos del Gobierno del PP, a través de su gerente, Isabel Ugalde, recurrió el acuerdo del Consejo de Gobierno de la Junta para la formación del Plan de Ordenación de los Recursos Naturales (PORN), y el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA) lo rechazó, Pero también hizo lo propio contra la ampliación en sí misma al considerar que las 1.400 hectáreas incluidas no tenían ningún valor forestal.

Con este último recurso vivo en el TSJA, Pedro Sánchez llegó al poder 1 de junio de 2018. Cuando todo el mundo esperaba la retirada inmediata del recurso que pesaba sobre la ampliación, el Gobierno socialista no movió ficha hasta noviembre de ese mismo año. Entonces, cinco meses después, colocó a la subsecretaria de Transición Ecológica, Juana Lázaro, al frente del consejo de administración de la finca, y nombró al economista de 69 años Florencio Alonso como gerente. Ambos son riojanos y coincidieron en la gestión –por llamarla de alguna forma- del polígono de Las Aletas, en la Bahía de Cádiz.

Por supuesto, no son amigos.

Pese a las numerosas presiones para que se retirara el recurso, el nuevo consejo de administración, donde seguía sin haber nadie significativo del territorio, se negó sin explicaciones y así hasta la fecha.

Al parecer, según contó el propio gerente a distintos interlocutores del PSOE con los que se reunió, están convencidos de que las 1.400 hectáreas de La Almoraima, de arbolado de alcornoques y pinos, pastos y un 20% agrícola, no tiene ningún valor forestal, más bien agrícola.

Poco o nada sirvió que los pastos sean considerados terrenos forestales por ley o que la zona agrícola forme parte del corredor ecológico que se pretende habilitar y sea zona de paso de las numerosas especies que habitan en este bosque mediterráneo.

En el periodo de Gobierno en funciones, repleto de procesos electorales, el silencio se adueñó de una cuestión tan vital para Los Alcornocales, y en el TSJA se cocina aún una sentencia que tiene algo de Lotería pese a que los técnicos de la Junta no albergan dudas sobre el valor forestal de la ampliación.

En fin, todo un agujero negro en la gestión medioambiental del Gobierno de Pedro Sánchez.

Paralelamente, La Almoraina ha empeorado si cabe durante el mandato de Alonso, que ha destacado principalmente por sus habilidades antropológicas y lingüísticas: se atrevió a bromear con el acento de un funcionario andaluz de rango medio en una reunión oficial.

Pero últimamente ha mejorado el autobombo al anunciar en un publirreportaje que planea la plantación de 40.000 alcornoques para luchar contra la seca. Eso sí, semanas antes se negó a participar en un estudio entre administraciones de la Junta Rectora del Parque Natural Los Alcornocales sobre dicha plaga, porque, al parecer, temía salir mal parado.

Por lo demás, el corcho, la caza, la zona agrícola y el cátering, que se quedaron atados y bien atados por Ugalde, siguen en manos privadas, con gente que poco o nada tiene que ver con el territorio, despreciado por populares y socialistas por cielo, mar y tierra.

¿Por qué no se eligió un ingeniero de Montes de la comarca del Campo de Gibraltar o de la provincia de Cádiz como gerente? ¿Por qué en el consejo de administración no hay nadie de la zona?

Será por el acento, ¿no?

Apesta a amiguismo, apesta a nepotismo.

En cuanto al hotel, una maravilla gestionada mal eternamente, me faltan datos para opinar. Estoy convencido de que nunca ha dejado de ser una dacha gaditana, pero tendría que acceder a los datos de alojamientos de los últimos años para decir con certeza cuándo lo fue más, en tiempos del PP o en los del PSOE.

No estaría mal que los hicieran públicos con nombre, apellidos y cargo, y de camino que hicieran lo propio, es decir, luz y taquígrafo con el informe económico que en teoría iba a elaborar Alonso sobre la gestión de Ugalde.

Podemos ser rurales, nativos o incluso catetos, pero no tontos: la manteca colorá es colorá.