Entre leones

De Resistiré a Escándalo

 

La canción de este largo confinamiento empezó siendo Resistiré, pero las derechas, viendo que era un himno demasiado neutral, lo acallaron a golpes de cacerolada con tufillo a vallenato y dólares americanos.

Eso de que los españoles estuvieran unidos y no se levantaran contra el Gobierno socialbolivariano, era inaceptable para los gurús de la derecha extrema y la extrema derecha, que, más que evitar muertos, querían ver muerto al Ejecutivo de Pedro Sánchez y Pablo Iglesias para seguir con sus rutinas: mangar, desvalijar, sisar, pillar, desplumar, saquear, malversar, trincar y robar.

A escándalo semanal, algunos por torpeza del propio Gobierno –el acuerdo con Bildu no fue nada inteligente ponerlo por escrito- y la mayoría provocados por la caverna mediática –la investigación sobre el 8-M se ha llevado la palma-, ha transcurrido el confinamiento y la desescalada, en un ‘más difícil todavía’ interminable. Era, como el lema que comparto con mi hermano Juan José Téllez, de derrota en derrota hasta la masacre final. Era, en definitiva, pasar del Dúo Dinámico y su Resistiré a Raphael y su Escándalo.

Las portadas de los medios de la derecha eran un continuo delirio por las mascarillas, las PCR, el número de muertos, la economía o cualquier bulo o inventiva de nuevo cuño, pero con el 8M y el coronel Diego Pérez de los Cobos encabezando todos los escándalos.

Los restos de la policía patriótica, cuyo ADN se localizó en la Guardia Civil al mando de Pérez de los Cobos, se fabricaban unos informes repletos de mentiras e imprecisiones para criminalizar el 8-M y al movimiento feminista, y de camino, claro, intentar enganchar al Gobierno de Pedro Sánchez, a través del ministro Grande-Marlaska. A fin de cuentas, era una manifestación de maricones, bolleras, gays, mestizos, negros, gente atea, socialista, comunista y mucha mala madre.

Nada más que por los numerosos errores y la parcialidad de los informes judiciales elaborados por la Benemérita, Pérez de los Cobos debería haber sido destituido de forma fulminante. Digamos que él mismo se buscó el nuevo destino de Intervención de Armas que le viste y calza. Peor hubiera sido ponerlo a vigilar a narcotraficantes en la costa gaditana con un temporal de levante en el Estrecho, ¿no?

Los recursos que ha presentado son derrotes y sólo servirán para dañar más si cabe la imagen de la Guardia Civil, que, como se recordará, ya se metió en barro hasta las cejas cuando miembros de este Cuerpo se retrataron junto al teniente coronel Antonio Tejero, en uno de los episodios más tristes de la historia democrática de nuestro país.

Se les perdonó porque la mayoría de los guardias civiles no tenían nada que ver con la cafrada del Golpe de Estado. Tengo muchos amigos beneméritos y son ejemplares en su trabajo en unas condiciones laborales durísimas y muy mal pagadas.

A la mayoría de estos números les he dado también las gracias en los aplausos de las ocho de la tarde, porque ellos, sobre todo en las poblaciones rurales, han estado en primera línea luchando contra el bicho y salvando vidas.

Sin embargo, a Pérez de los Cobos y todos los que quieren como él salvar la Patria, les ordenaría simple y llanamente: ¡Cuádrese!

Los devolvería a la posición de descanse y de inmediato: ¡Cuádrese!

Los devolvería a la posición de descanso y de nuevo:

¡Cuádrese!

Así hasta que aprendieran a cuadrarse como Dios manda ante la autoridad civil.

Pero a lo que iba, Escándalo a todas horas. Hasta a Fernando Simón, un héroe sanitario y social en el sentido más extenso de la palabra –no es del OPUS, pero nadie es perfecto-, antes, durante y después, le han querido meter mano esta pandilla de miserables, insinuando que oculta información a la jueza que investiga si la COVID-19 y el feminismo son virus emparentados.

Sin embargo, dudo muy mucho que esta policía patriótica vaya a investigar la muerte de ancianos en residencias públicas y privadas de Madrid, tras las durísimas manifestaciones del consejero madrileño de Políticas Sociales, Alberto Reyero, de Ciudadanos, en sede parlamentaria contra su compañero el consejero de Sanidad, Enrique Ruiz Escudero, del PP, quien no se dio por enterado de la discriminación sanitaria que de facto sufrieron muchos ancianos madrileños con coronavirus al no ser trasladados a centros hospitalarios. Según palabras del propio Reyero, "desafortunadamente muchos residentes murieron en unas condiciones indignas".

De los 8.691 muertos en Madrid por coronavirus, el 70 por ciento perdió la vida en residencias de ancianos.

¿No queda ningún patriota en la Guardia Civil capaz de investigar al Gobierno de Isabel Díaz Ayuso?

¿Nadie benemérito será capaz de indagar en este escándalo mayúsculo no al grito de a por ellos sino por ellos, por nuestros padres y abuelos?