Entre leones

Espadas por Andalucía

Susana Díaz y Juan Espadas en una imagen de archivo.- EFE
Susana Díaz y Juan Espadas en una imagen de archivo.- EFE

Poco después de que la Ejecutiva Federal del PSOE aprobara las primarias para elegir al candidato socialista a la presidencia de la Junta de Andalucía, el alcalde de Sevilla, Juan Espadas, dio un paso adelante. Era un secreto a voces que lo daría y lo ha dado.

Su comparecencia es una buena noticia para el socialismo democrático en concreto y para la izquierda andaluza en general. De perfil moderado y con fama de buen gestor, si todo sale bien, Espadas representa la renovación que permitirá al PSOE-A ganar los próximos comicios andaluces a la coalición PP-Ciudadanos-VOX, que ha dado grandes muestras de entendimiento y que aspira a renovar el mandato del centro-derecha a finales de 2022 o a principios de 2023.

Para conseguirlo, aparte de ganar las primarias internas, el alcalde de Sevilla debe construir un proyecto político nuevo para Andalucía, y llevar a cabo una profunda renovación en el seno del PSOE andaluz. Si no lo consigue, todo su esfuerzo será en vano: los dos años de Gobierno conservador en Andalucía ha sacado las costuras de una organización socialista afectada por aluminosis en forma de clientelismo y donde la meritocracia ha brillado por su ausencia.

Una vez que coja el timón del partido, Espadas tiene que poner orden internamente. Si cierra de inmediato la oficina de colocación que ha sido el PSOE-A, ganará mucho crédito entre la propia militancia, que está harta de ver cómo engrosan en sus filas más oportunistas que socialistas. Tampoco le vendría mal a su cofradía política un alegato de unidad y una apelación al trabajo duro para conseguir recuperar la confianza mayoritaria de los andaluces.

Y, sobre todo, Espadas tiene que volver a tender puentes con la sociedad civil andaluza a través de un proyecto de futuro de Andalucía claro, riguroso y solvente. ¿Queremos ser algo más que una región de sol, playa y pescaíto? ¿Estamos dispuestos a una industrialización por la senda de las nuevas tecnologías, la investigación y el desarrollo? Estoy convencido de que el alcalde de Sevilla dirá que sí, pero, insisto, debe definir esa Andalucía alternativa sin trampa ni cartón y acompañado de gente de valía. Por ejemplo, el PSOE si quiere ser una organización creíble socialmente debe situar en puestos de gestión a gestores y no a indocumentados que juegan a las casitas con consorcios o instituciones. En la provincia de Cádiz, nombrados por el Gobierno central, tiene muy a mano Espadas casos de incompetentes manifiestos.

Enfrente tendrá a Susana Díaz, ex presidenta del Gobierno andaluz y actual secretaria general del PSOE-A, que aceptó las primarias tras criticar la convocatoria. Muy en su línea de burlar la coherencia.

Después de la dura derrota que sufrió ante Pedro Sánchez en 2017, se arriesga a un segundo revolcón mortal de necesidad, con puerta de salida para ella y muchos de los suyos. Una jubilación anticipada y colectiva.

Tras prometerle una lealtad perruna a Pedro Sánchez a cambio de que la dejara manejar a su antojo el PSOE andaluz en modo cortijo, las hostilidades se han abierto de nuevo con la aprobación de las primarias.

Ataviada con pinturas de guerra verdiblancas, ahora vemos a Susana madrileñear y quiere ser de mayor Isabel Díaz Ayuso para derrotar no ya a Juan Espadas sino a Pedro Sánchez.

Poco le ha faltado para actuar de telonera catastrofista de Felipe González, que quiere llevarse por delante al madrileño por el bien de España y del suyo propio. ¡Está la cosa muy mala, primo!

Apela a los militantes y se queja con lágrimas de cocodrilo de que no le coge el teléfono el gran jefe. Ella, que lo abroncaba y lo despreciaba en comidas y risotadas con periodistas capitalinos o con empresarios del Ibex35, ahora llora por las esquinas su condición de víctima propiciatoria. En fin, quien no la conozca que la compre.

Pero con todo, soy de los que creen que al PSOE y a la izquierda les vendrían muy bien que estas primarias terminaran con la votación de los militantes. Es decir, que Susana Díaz tenga la despedida que se merece, y Juan Espadas, el recibimiento que necesita el PSOE-A.