La revuelta de las neuronas

Todos somos Truman

Truman Show

"La democracia no sería de hecho otra cosa que lo que veía Platón en ella: el desorden del dominio, la discordancia entre sus formas, que reflejan el desorden de los deseos populares."

Jacques Rancière.

Decía Lenin, no sin razón, que las guerras que libran los de abajo contra los de arriba son importantes, no tanto por el número de bajas causadas al enemigo, sino  por el aumento de tropas que suma el ejército de los desposeídos. La política entonces, encuentra su lugar precisamente en su capacidad de provocar una interrupción, una modificación no sólo en los márgenes que entran en juego, sino sobre todo, en la  alteración de esos márgenes y los actores que establecen las reglas del juego. Por esa razón, la Revolución Rusa ha sido el evento más importante del siglo XX, al demostrar que la subjetividad política puede torcer a lo que está instituido y se proyecta como algo incuestionable. Precisamente, su posterior fracaso descansa –entre otras razones-, en la anulación de ese mismo presupuesto;  alejándose por completo del Marx que criticaba al Espíritu absoluto de Hegel por presentare como discurso omnipotente y dominador de la realidad.

Hoy empezamos a observar como el consenso elevado como el fin de la política empieza a quebrarse. Por lo pronto, se extiende la consciencia de que ese consenso viene a ser sinónimo de cinismo y de esterilización en la capacidad colectiva sobre la decisión. En esta tesitura no se puede hablar de política y lo que sucede, es la apariencia de serlo bajo la gestión homogénea y hegemónica de lo político por parte del mercado. Lo que no es otra cosa, que la cooperación de la indiferencia y del intercambio monetario libre de pasiones, encargado de neutralizar cualquier forma de diferencia y crítica: la empresa-mundo toma cuerpo en el régimen financiero apoyado en la deuda que funciona a modo de aspiradora que absorbe plusvalor y captura a la sociedad.

¿Qué cuerpo toma y cómo se expresa hoy el antagonismo entre fuerzas productivas y relaciones de producción, entre el poder constituyente y el constituido, entre las voces de muchos y la palabra de uno? Sobre el conjunto de la vida porque la empresa y el patrón han salido de la fábrica para instalarse en la sociedad y la sociedad se ha metido de lleno en la empresa.  En la diferencia de lo múltiple que nos hace iguales, en el camino que conecta la vida virtual con la presencial y viceversa, en el cambio de la relación mantenida entre Estado y sociedad donde el primero pasa a ser un actor secundario  y la segunda es protagonista. Todo tejido social combativo creado es siempre bienvenido y fundamental, no es algo suplementario, pero de igual forma y combinado con ello, tenemos también quedar la batalla electoral si queremos evitar normalizar y naturalizar la servidumbre por completo. Urnas sin calle e instituciones sociales comunitarias poco pueden hacer, pero calle sin urnas también hace aguas por todas partes.

Truman puede moverse libremente dentro del escenario pero en ningún caso tiene la libertad para descubrir que vive bajo el plató de un show. La política empieza cuando Truman cuestiona todos aquellos fragmentos desperdigados de su realidad, que lejos de mostrarse como construidos, le son presentados como algo dado, normal y definitivo. Cuestionar esa fusión entre naturaleza y artificio implica la recuperación del conflicto como elemento indisociable a la democracia; conflicto que al mismo tiempo que tiene lugar, reordena los términos en los que se expresa. Porque no sólo todo lo sólido se desvanece en el aire, también todo lo que es sagrado se profana.