La revuelta de las neuronas

¡A la mierda!

ffgEl Ayuntamiento de Ana Botella ha decidido quitarle el nombre de un teatro en Madrid a Fernando Fernán Gómez, ofreciéndonos una clara muestra de arrogancia oligárquica contra un actor que nunca tragaron, pero que se lo tuvieron que comer quisieran o no. Los griegos colocaban una moneda debajo de la lengua del difunto para que éste pudiera pagar a Caronte, el barquero de Hades y así evitar que deambulen perdidas por el río las sombras errantes. La despedida de Fernán Gómez estuvo arropada por la bandera anarcosindicalista roja y negra, no sabemos si tenemos que pagar a alguien cuando morimos, pero parece que esa última guinda de salubridad rebelde se la quieren hacer pagar a él cuando ya se ha ido. Se llenan la boca con la palabra historia cuando se cuestiona tanto monumento y tanta calle homenajeando a carniceros como el General Yagüe, amparándose en que no se puede borrar el pasado de nuestro país. El problema es que existe otro pasado que rara vez tiene lugar en la historia de las calles y los monumentos, un pasado que no se puede olvidar porque ni siquiera lo quieren recordar y mientras, deambulan perdidos entre tinieblas esperando a ser rescatados.

Todavía no sabemos qué nombre  pondrán finalmente al teatro, pero es posible que con el tiempo acabe siendo peor de lo que pensamos. Ahora lo que se lleva es colocar nombres de marcas y empresas en aquellos lugares cruciales en la formación de la comunicación humana. El patrocinio de las grandes empresas "costea", dicen, lo que no se puede subvencionar porque no hay dinero, una vez que, previamente se reducen los salarios y los ingresos públicos necesarios para poder destinar fondos. Entre otras razones porque además esas mismas grandes empresas pagan siempre menos impuestos. La misma lógica que conduce a patrocinar el metro de Madrid por una empresa privada, es la que provoca la "incuestionable" situación que hace "necesario" su patrocinio: ellos se lo cuecen, también se lo comen, muchas veces en familia, como la mafia.

Los que pretenden borrar la historia popular para suplantarla con nombres de multinacionales, son los que atacan a nuestras más preciadas joyas como la sanidad. Ellos arruinan la cultura que compartimos, no los inmigrantes que la rejuvenecen. Se van desvaneciendo todos los nombres menos los que homenajean a los asesinos golpistas. Desaparece la cultura de las personas para que las marcas sean la única forma de cultura posible entre las personas. Los que están partiendo a España son los patriotas de hojalata que trafican con los pisos de protección oficial para venderlos a fondos de inversiones como Goldman Sachs.  Ellos son patriotas de paraísos fiscales, ellos son el principal peligro para España y al igual que ocurre con la democracia, también la destrozan alardeando de ser los más españoles. ¿Saben lo que les diría Fernando Fernán Gómez?