La revuelta de las neuronas

Parásitos

"Los hogares españoles ya sonríen"Fernandez

Arturo Fernández, Presidente de la patronal madrileña.

 

Dice la presidenta del Círculo de Empresarios, Mónica de Oriol, que el derecho a tener una prestación por desempleo fomenta el "parasitismo" entre los desempleados.  Hace poco el responsable de Hacienda del PP en las Cortes de Aragón, Jorge Garasa (que se levanta 4000 euros al mes), apostaba porque la gente trabaje  gratis para mejorar el aprendizaje. Casi al mismo tiempo, el presidente del Círculo de empresarios de León, Jose Ángel Crego, se preguntaba por qué no son  los trabajadores quienes indemnizan a la empresa cuando son despedidos. Ahora la presidenta del Círculo de empresarios exige rebajar el salario por debajo del salario mínimo y  "coger a chavales sin cualificación, que hagan formación dual, con un salario inferior al marcado, hasta que produzcan lo que cobran". La apuesta política por parte de la casta económica va de la mano del proyecto de la casta política. La mejor metáfora sobre cómo utilizan la situación para maximizar el poder sobre el trabajo, es la de un empresario que ofrece un billete de 50 euros entre los aspirantes a un puesto de trabajo. Quien fuera el primero en cogerlo ganaba el trabajo, así se fomenta la competitividad. Una chica sufrió una lesión en un hueso de la columna vertebral al ser arrollada por el resto de aspirantes, cuando se peleaban por coger el billete.

Nos han hecho creer que eres un privilegiado por tener un trabajo cada vez más precario y peor pagado, que debes dar gracias por el favor que te hacen por dejarte trabajar. En esta tesitura cuando ya no eres tú quien aporta algo a la sociedad, sino que es la sociedad la que te permite el lujo de sobrevivir, la bestia se quita el bozal. Así las cosas, todo nuestro imaginario social se desplaza y la servidumbre se convierte en un privilegio. Las palabras describen las cosas, pero las cosas también se convierten en palabras y al final lo que hoy consideramos como aberrante, mañana puede acabar siendo algo normal. Como la realidad es tozuda, mejor cambiamos nuestro parámetros para que se adapten a la realidad, teniendo claro que la realidad no se puede cambiar, "es la que hay".

Sufrimos a la peor de las patronales, la más improductiva, la patronal que no ha sabido hacer nunca nada sin las ayudas del Estado, incapaz de inventar nada, siempre pegada como un parásito a la teta pública. La casta económica de este país al igual que los liberal-burócratas del PP, hablan de un liberalismo que nunca han practicado. En su tiempo nunca llegaron a ser burguesía, se quedaron en rentistas y de ahí no salieron. Vivimos bajo el yugo de la peor forma de gobierno. Una mezcla entre el gobierno de los pocos y de los peores, entre los más incapaces y los más canallas, que viven a costa de nuestras capacidades y esfuerzo.

Es cierto, tiene razón el Ministro del Interior Jorge Fernández Díaz.  En este país podemos percibir en los últimos tiempos una escalada de violencia. Cada vez hay más desahuciados, más precariedad, salarios más bajos, el transporte es más caro, las mujeres tienen menos derecho a decidir sobre su cuerpo, aumenta la pobreza infantil, aumenta el número de millonarios, cada vez se reprime más y se convence menos. Aumenta la deuda que pagamos todos, cada vez tiene que emigrar más gente, se violan los DDHH en la frontera. Porque escalada de violencia es la televisión pública emitiendo el programa Entre Todos que implanta la ideología de la peor caridad. Escalada de violencia es el programa El Jefe donde la bondad arbitraria del gran empresario restituye la moral del patrón paternalista propia del siglo XIX, cuando su juicio sustituye la conquistas de los derechos que pertenecen a los y las trabajadoras.

Escalada de violencia es que se te parta el alma cuando de la forma más humilde un falso autónomo, pregunta por favor a la empresa, que le paguen las facturas de 800 euros que le deben hace meses porque tiene tres hijos que alimentar. Escalada de violencia es que no tenga ningún mecanismo para responder como se merecen a quienes le están chuleando y robando. Escalada de violencia es ver esto mientras en la puerta está aparcado el jaguar de el jefe que se hace el sueco y se va con el otro pijo de RRHH a comer a restaurantes carísimos. Escalada de violencia es la humillación y el miedo cotidiano, es la falta de expectativas, el estrés asfixiante por tener que responsabilizarte de los beneficios de un accionista que acude cada semana a velar por su expolio. Su único proyecto de país es empobrecer a la gente y acabar con cualquier derecho y forma de vida digna. Hay que echar a la casta, a todos estos fanáticos y parásitos que nos llevan directos al precipicio. Hasta ahora todo va bien, hasta ahora todo va bien, pero lo importante no es la caída, es el aterrizaje.