Opinion · La revuelta de las neuronas

Tres apuntes rápidos sobre el debate en Podemos

1) Municipalese3vF3ZQo

Hacer demasiado hincapié en la «marca» Podemos como condición necesaria para las elecciones municipales, pone de relieve una cierta dependencia al centro que se traduce en debilidad a la hora de empoderarse políticamente. No es necesario llamarse Podemos para hacer política local, la capacidad organizativa en el territorio debe demostrar que de forma autónoma no depende del permiso ni del paraguas de nadie. Su atención, creo que debe desplazarse a lo que es realmente importante, garantizar procesos de participación ciudadana y unidad popular arraigados en el territorio (no suma de siglas u organizaciones), en lugar de obcecarse en utilizar o dejar de utilizar un sello concreto.El fetiche de la marca no es lo importante, lo es construir unidad popular, por lo que no se debería mirar al centro y centrarse en el nombre de Podemos y sí más en ver cómo trabajar en el territorio cooperando con muchos otros actores. Las situaciones no suelen ser ideales, ni elegidas, por eso es crucial contar con todas las variables a la hora de tomar decisiones. Es igualmente importante tener en mente todo el alcance del ciclo político completo al que nos enfrentamos estos años, para valorar de la mejor manera posible dónde y cómo nos queremos ver y en qué posición les gustaría vernos a nuestros adversarios políticos.

2) Organización

Discutir largo y tendido de todo es un síntoma inequívoco de salud democrática, pero en mi opinión, un punto debe ser el que determina cualquier discusión. El que se da entre una orientación que mira hacia la decisión popular y otra que retrocede a lo ya conocido, a lo que motivó la aparición necesaria de Podemos. Ese punto fundamental reside en el hecho de que el grueso de las cosas lo decida la gente. Democracia no es construir una organización que sólo está pendiente de auscultarse en su interior. Pluralidad no es construir gobiernos de taifas y coordinadoras de delegados que a su vez delegan a otros, donde nos vemos  inmersos y atrapados en un laberinto de burocracias que aparenta «ser desde abajo», pero que finalmente, es controlado por determinados cuadros de pequeños partidos. Podemos no es el grupo promotor, los círculos no son LA ciudadanía, sino PARTE DE la ciudadanía y deben mirar hacia afuera, sirviendo de catalizadores de la indignación, no mirando hacia adentro, hacia el centro. Si desechamos que deben existir distintas vías de participación para diferentes formas e intensidades vitales,  tanto para quien se acerca a un círculo como para quien no lo hace, estamos desterrando a la mayor parte de la ciudadanía de la decisión democrática. Sin ese espíritu por convertirse en un instrumento popular, nunca hubieran salido adelante las primarias abiertas ciudadanas, nunca se hubiera planteado votar y decidir sin tener por ello que financiar a la organización, no se hubieran puesto en marchas herramientas tecnológicas de participación. Solo seríamos unos patriotas de partido más que hacemos actos para los ya convencidos, de eso ya hay mucho.

3) Unidad Popular

Lo llevamos diciendo desde que se lanzó la iniciativa: Podemos antes del 25M no buscaba dividir a la izquierda, después del 25M tampoco tiene como objetivo unir a la izquierda. Antes y después hemos puesto el foco en la gente, en toda esa mayoría ciudadana que comparte dolores e indignación, a veces de forma articulada, a veces de manera difusa, en contra de la casta, de un sistema de la corrupción y de las políticas de austeridad que condenan al país y que ahora, puede existir una mayoría social que apuesta por el cambio político. Las identidades que se hacen más fuertes en tanto y cuanto más se reivindican de ellas cada vez menos gente, no sirven para este propósito. El “soy más de lo que soy, cuanto menos impacto político tiene lo que soy en la sociedad”, es una actitud contraria a la política. Pensamos que el debate central para ganar, no pasa por unir lo ya existente alrededor de un papel que dice que estamos de acuerdo, sino que pasa por discutir e impugnar la médula ideológica del régimen constituido, según la cual, su receta para salir de la crisis se resume en austeridad para la mayoría empobrecida y despilfarro para una minoría de privilegiados. La unidad popular que planteamos no es la de las siglas, ni las de los partidos, ni las etiquetas. Los Ganemos, o el nombre que tomen las distintas y variadas iniciativas ciudadanas, no pueden servir en ningún caso como refugio de ningún partido para disfrazarse con ropa nueva, mientras se niega a dejar de vestir por debajo un  traje viejo.