La revuelta de las neuronas

Sin justicia no hay eficacia

En 2013 salió a concurso la gestión de las plazas de parking de ADIF y RENFE. Hasta ese momento la image005gestionaba una empresa pública con un historial de beneficios, considerada un "ejemplo de rentabilidad". Salvo el año 2012 que tuvo pérdidas achacadas a la mala gestión del grupo directivo, siempre funcionó bien. En 2014 ya estaba en manos de una empresa privada propiedad de La Caixa.  Hace poco nos enteramos que el Estado ha dejado de ingresar 6 millones de euros a causa de la privatización. Se privatizó alegando que había que racionalizar, pero se han dado los efectos contrarios a lo que se buscaba, en teoría.

Pese a la crisis, o precisamente gracias a la crisis, los seguros de salud han crecido un 29% entre 2007 y 2011 y las clínicas privadas un 16% en el mismo periodo. En los 9 primeros meses de 2014 las pólizas aumentaron un 3,6%. El deterioro de la imagen y recursos de la sanidad está en la base del buen estado del sector privado. Un alto porcentaje de la población tiene pólizas de seguro de asistencia médica "debido en parte a la incertidumbre sobre el futuro de la asistencia pública",  según analizan en la consultora AON Risks.  Entre 2009 y 2013 se han recortado 10.000 millones de euros destinados a la sanidad. Según la Fundación BBVA, el gasto en sanidad ha descendido un 21% desde 2009

Se reduce el gasto público en sanidad en la misma medida que aumentan los seguros privados, al tiempo que se hace una transfusión de dinero público a los conciertos con las clínicas y hospitales privados. Se utilizan juegos de palabras, Aguirre y Rivera hablan de "titularidad pública" para defender que la sanidad sigue siendo pública.

Es un viejo mecanismo que practican en todos los sectores públicos, sanidad, viviendas sociales, o educación: Los mismos que dejan caer la financiación, los medios y los recursos en el sector público, son  los que luego ponen el grito en el cielo denunciado que lo público despilfarra y que es insostenible. De forma paralela deciden externalizar y privatizar esos servicios, dicen, para una mejor gestión, lo cual luego no es cierto. El Gobierno francés genera unos ingresos por valor de 700 euros al rescindir un contrato con la adjudicataria de una concesión de un hospital privado que disparaba los costes. Aquí sobran ejemplos parecidos.

Los gestores públicos dicen que no saben gestionar los servicios públicos, es decir, son unos inútiles. Dicen que es insostenible mientras lo trocean para que otros actores privados hagan negocio con ellos y se lucren. No es un error o un mal diagnóstico, es un diseño bien pensado, basado en poner las instituciones al servicio de los grupos hospitalarios, las aseguradoras, las constructoras, un diseño del gobierno de la corrupción. Su consigna es hacer de lo público, lo que es de todos y todas, el negocio privado de unos pocos.

El poder de la ideología dominante ha instalado en nuestro imaginario  una relación causal entre lo público, el despilfarro y la ineficacia. Ahora se trata de  darle la vuelta para luchar por otra percepción: desprivatizar ahorra dinero público, privatizar es perder servicio e ingresos públicos. Solo con comparar la sanidad en Canadá o la española y la de EEUU, debería ser suficiente. El cambio pasa poner orden en las cuentas recuperando lo que es de todos para el beneficio de todos. Soñar es bueno, pero con la condición de creer en nuestros sueños. Solo hay reactivación económica combatiendo la desigualdad. Solo podemos ser eficaces si se hace justicia. El resto es ilusionismo new age.