La revuelta de las neuronas

NO + asfixia

En Europa hay solo dos clases: la que quiere privilegios y la que los rechazaparlamento atenas

Napoleón

 

El problema griego no es suyo, es el síntoma de un problema en la construcción europea. Una arquitectura, la de la UE, sostenida sobre el barro de la disciplina presupuestaria y la economía del saqueo. No es un problema de "números" o de "aritmética", de hecho, llevarlo a ese terreno es también una opción política, precisamente, para no admitir que es ante todo, un problema político. Antes que los números hay una clara intención de humillar al gobierno griego, primero para "escarmentar" a su pueblo y segundo, para evitar que se expanda el fantasma europeo del "sí se puede", frente al "es lo que hay". Las grandes maquinarias y la corte mediática han salido rápidamente a condenar, señalar y hostigar a Tsipras y al gobierno heleno, con la única intención de tumbarlo y dar una lección a su pueblo por elegir distinto. Son los gobiernos del sur, como España o Portugal, los que más fanáticamente han atacado al gobierno de Syriza. Los estómagos agradecidos, los mayordomos serviles, son los primeros que no quieren que pueda triunfar la vía democrática en Europa, dado que, eso demostraría lo que ellos son y lo que han venido haciendo. Siervo es aquel que calla, celebra o se resigna ante la injusticia, pero luego salta iracundo contra quienes no la toleran y desobedecen.

Dicen que Tsipras es un irresponsable, pero ¿por qué? Fueron los gobiernos anteriores, hermanados con el PP y el PSOE, los que maquillaron las cifras y aplicaron a ciegas todas las recomendaciones de la UE y el FMI. Acusan a Tsipras de ser culpable, ¿pero de qué? Quizás lo es por decir basta a las políticas que han provocado la pérdida de un 25% de la economía griega,  o el hundimiento de las familias. Quizás lo es por negarse  a seguir asfixiando a su pueblo con unas políticas que se han demostrado injustas e ineficaces. Cuando un gobierno legítimo decide devolver la palabra al pueblo para que decida ante un tema tan importante, se llama democracia y soberanía. Cuando actores económicos no elegidos por nadie tratan de imponer sus intereses por encima de la voluntad popular, estamos ante una clara muestra de peligroso autoritarismo. Se le puede dar las vueltas retóricas que se quiera, pero asistimos a un atentado contra la democracia y toca elegir qué se defiende, nadie es indiferente.

El pueblo griego es hoy Antígona desobedeciendo una ley injusta, es Prometeo desobedeciendo a los dioses para devolver el fuego a los humanos. Héroes y heroínas, capaces de contar su propia historia y no la que otros quieren que se cuente. Toca apretar los dientes, pues como reza el saber popular, el momento más oscuro de la noche es justo antes de amanecer. Toca aguantar o perecer. Los burócratas europeos deberían ser responsables y no poner en peligro al proyecto europeo, lo que sería un desastre en términos geopolíticos y la UE podría caer como un castillo de naipes. Hay que forzar ese cambio en Europa desde los Estados del sur. A los y las trabajadoras alemanas también les debería interesar. Una vez más, democracia o barbarie.