La revuelta de las neuronas

¿Dónde están los socialistas?

Hay que educar al pueblo para que vote al líder correctohuman

Laurence Fink, presidente de Blackrock, el mayor gestor de fondos del mundo.

 

La cuestión griega, que es la cuestión europea, no tiene nada que ver con las tres falacias instaladas por los voceros del régimen: Si te prestan dinero lo tienes que devolver, Europa ha sido solidaria con Grecia y hay que cumplir las reglas. No estamos hablando de un caso donde alguien que ha ingresado dinero por su trabajo, le presta a  un amigo y espera, como es normal, a que le se sea devuelto. La deuda acumulada se debe sobre todo, al uso del dinero público europeo para salvar bancos comerciales por la vía de mecanismos europeos que prestan dinero a los Estados. Europa, esto es, el dinero de los contribuyentes europeos, ha sido solidaria con los bancos comerciales, pero no tanto con la ciudadanía. Los organismos europeos prestaron dinero al gobierno griego, para comprar la deuda acumulada de los bancos griegos con los bancos alemanes y franceses, convirtiendo así, la deuda privada en deuda pública. Las instituciones europeas actúan como una mafia que ha comprado una deuda y le coge del cuello al gobierno griego para que le pague.

Se estima que el 77% del dinero inyectado a Grecia ha ido a parar directa o indirectamente al sistema financiero. Solo una parte del dinero europeo (5%) ha ido  a parar a los gastos corrientes del gobierno. Grecia tiene una deuda de 320 mil millones de euros, y un PIB de 180 mil millones, es decir, una deuda del 180% de su PIB.  Hasta el FMI, que solo acierta cuando se corrige a sí mismo, admite que la deuda griega necesita una reestructuración. Por la contra, nuestro gobierno servil se pone duro y matón reclamando dinero a Grecia, pero se comporta como un gato manso a la hora de reconocer que da por perdido el 72% de los miles de millones inyectados en el rescate a la banca española.

Sobre las reglas. Según datos de Eurostat, los países del euro incumplieron los límites de déficit (3% del PIB) o deuda (60%), que establece el Tratado de Maastricht, en 137 ocasiones entre 2000 y 2010. Alemania y Francia lo han hecho unas 14 veces cada uno. En cualquier caso, cuando las reglas diseñadas claramente no funcionan, deben cambiarse. No se puede construir una UE basada en automatismos financieros y en la disciplina presupuestaria, únicamente pensada para garantizar los beneficios financieros a costa de aumentar la desigualdad, el paro, la deflación y la exclusión social. La ley no es la base de la democracia, es al revés, la democracia es la base de la ley. Obedecen a la injusticia los esclavos, desobedecen los libres.

Esto va de poder (la economía es por lo tanto, economía política) y eso no tiene nada que ver con topicazos del tipo, "cuadrar las cuentas", sino con un objetivo muy claro: mantener el dogma del gobierno neoliberal en una Europa sometida al humor oscuro de las finanzas. Para eso tienen que tumbar a Syriza y evitar de esta forma, la extensión del fantasma "sí se puede" a otros países, España, principalmente. La Troika es capaz de firmar un mejor acuerdo con un nuevo gobierno servil, que ceder en menos cosas con Tsipras, con tal de vacunarse contra el cambio político en Europa. Echar a Grecia no está contemplado y abriría una caja de Pandora que nadie sabe en qué puede desembocar, pero tampoco pueden permitir ceder ante el cambio, de ahí que esperan y confían en poder tumbarlo. Eso que antes se llamaba Golpe de Estado, ahora adopta una forma aparentemente automática y técnica. Por eso es tan importante que este domingo gane el NO a la servidumbre en defensa de la democracia. Por encima sobrevuela la geopolítica: EEUU aguantará un tiempo, pero no va a permitir que Merkel ponga en peligro la frontera occidental. El mayor recurso que tiene Grecia para hacerse valer es la geografía y su pueblo. Adelante hoplitas.

Hay dos formas de entender el proyecto europeo. La primera sienta sus bases en la cohesión social, la democracia y el estado de bienestar. La segunda lo hace desde el autoritarismo político impuesto por el régimen económico de las finanzas. Nos preguntamos dónde están y qué papel tienen los socialistas en Europa, cuál es su proyecto, si apuestan por Europa o por el autoritarismo financiero. Tienen una oportunidad excelente para retratarse y  dejar por fin atrás, el síndrome de Estocolmo que arrastra la socialdemocracia europea desde los años 80: esa oportunidad se llama Grecia, esa oportunidad es su voto sobre el TTIP la próxima semana, esa oportunidad se llama Europa. Grecia es un síntoma europeo y Syriza es la llave del proyecto europeo frente a una deriva fanática de la Troika. No desaprovechen esta oportunidad, sería una negligencia histórica, y lo saben.