Controlamos la transmisión

Que la tele es un negocio extraño lo sabemos todos. Es extraño porque combina intereses económicos, intereses políticos y (aquí viene la excentricidad) contenido de difusión masiva.

Esto no supondría un problema si el ser humano y el Sistema que nos hemos inventado para organizarnos fuese honesto. Como no lo es, resulta obvio que los medios de comunicación son, en mayor o menor medida, máquinas de propaganda en manos de intereses mayores. Y las televisiones son las reinas en ese terreno.

La Comisión de Industria del Congreso ha aprobado el proyecto de ley que permite la fusión de operadores de televisión. Es una noticia económica, uno de esos titulares que deben figurar aquí mismo, bajo el epígrafe de Comunicación. Pero es, en realidad, más que eso. Es un mapa del futuro. Las principales máquinas propagadoras de ideas (las cuatro cadenas privadas) pueden ahora aunar esfuerzos. Y, al hacerlo, corremos el riesgo de que los puntos de vista se conglomeren y monopolicen.

La única herramienta que tenemos los ciudadanos para informarnos es contrastar propagandas y rellenar los huecos. Si también nos quitan eso, estamos perdidos. Ya lo decía Más allá del límite en la década de los 60: “controlamos lo horizontal y lo vertical”. Ahora imagínate esa frase en boca de un señor con corbata.