Jose A. Pérez

Puñetazos

Telecinco, siempre innovando, ha inaugurado un nuevo género televisivo. Se trata de un reality en el que dos contertulios rosas se pelean a puñetazos durante los anuncios. Ocurrió el jueves, en un programa llamado Sálvame, que se emite en horario protegido. El combate pudo verse, en directo, en la web de la cadena. Los dos púgiles, Jimmy Giménez Arnau y Pipi Estrada, tuvieron un roce en antena a propósito de unos cuernos, y decidieron arreglarlo en el backstage a la manera de los macarras.

Últimamente todo son malas noticias para esta cadena. Buena parte de sus estrenos ha naufragado, y sus ingresos publicitarios caen en picado. No es una buena noticia porque hay muchas familias que viven de esa empresa y sus subcontratas. Sí es una buena noticia, sin embargo, que el modelo televisivo que han defendido durante dos décadas, el del vacío, la zafiedad y la camorra, esté perdiendo adeptos.

Desde hace unos meses, Telecinco dice buscar la manera de cambiar su target, de rejuvenecerse y limpiar su denostada imagen. No será fácil librarse de tanta basura tras 20 años con síndrome de Diógenes, pero, desde aquí, les deseo toda la suerte del mundo. Podrían empezar releyendo sus propios informes de Responsabilidad Social Corporativa, y preguntándose qué porcentaje es, hoy por hoy, pura palabrería.