Todo por el show

Érase que se era un padre de familia cazatornados que llamó a la CNN para decir que su hijo estaba atrapado en un globo meteorológico. Era un montaje, lo que no impidió que la familia al completo se hiciera una ronda de shows por todas las cadenas. América, sintiéndose estafada, inició un debate sobre la credibilidad de los medios que lleva ya una semana ocupando todas las tertulias televisivas.

La polémica se centra en la aparente facilidad para globalizar una patochada con la ayuda de la CNN y el resto de cadenas nacionales, en la confusión entre información y chorrada. Es curioso que este debate sobre la seriedad de los medios no se desarrollara durante las invasiones de Irak y Afganistán, cuando las televisiones americanas convirtieron la guerra en un reality, y todo aquél que cuestionaba el tratamiento informativo era tachado de antipatriota, comunista y francés.

La televisión ha puesto el turbo para intentar ser más rápida que internet, más inmediata que la propia realidad. Cuestionar y contrastar es cosa del pasado. ¿Que hay un niño volador cruzando el desierto de Colorado? Le mandamos tres furgonetas y un helicóptero, cuatro cámaras en total, ya verá lo chulo que queda. Y si no hay niño, que nos quiten lo bailao. Estamos en el siglo XXI, que la realidad se adapte a la parrilla.