Jose A. Pérez

Y el mundo gira

En una entrevista concedida al diario l'Humanité, el presidente de la comisión sanitaria del Consejo de Europa, un tal Wolfgang Wodarg culpa al lobby farmacéutico de la histeria mundial provocada por la gripe A. Sus palabras exactas son: "un grupo de personas en la OMS están asociadas de manera muy estrecha a la industria farmacéutica". ¿Se lo pueden creer? ¡Que lo despidan! ¡Que echen a ese idiota paranoico del Consejo europeo! ¿Cómo se atreve a dar alas a semejante rumor? Es como si a alguien se le ocurriera decir, por ejemplo, que la guerra de Irak, aquélla que dio origen al innovador concepto de destrucción preventiva, de masacre por si acaso, fue promovida (si no declarada) por el lobby petrolífero en colaboración con el armamentístico que, por entonces, sentaba sus culos en los despachos de la Casa Blanca. Pamplinas, por supuesto. Simplificaciones superficiales de quien no sabe nada de política internacional ni de macroeconomía. Especulaciones de quien no entiende cómo funciona el mundo. Como esos idiotas que van por ahí diciendo que el tabaco sigue comercializándose por la presión del lobby tabacalero. Idioteces simplistas. Igual que ese rumor publicado en ciertos diarios europeos según el cual la reforma sanitaria de Obama ha sido despojada de (casi) todo contenido por el lobby de la sanidad privada. Tan ridículo como esa leyenda que afirma que la crisis humanitaria en la franja de Gaza se perpetúa ante la indiferencia internacional por la presión del lobby judío. Psicosis antisemita. Estupideces todas, invenciones de paranoicos con ganas de llamar la atención y salir en los papeles y en televisión.

Porque en democracia, mal que le pese a algunos, el poder residen en todos y cada uno de los miembros de la sociedad para que elijamos, por mayoría, a las personas que queremos que nos representen. Y esas personas realmente nos representan. ¿Qué sentido tendría todo si las grandes decisiones internacionales estuvieran en manos de grupos de presión empresariales? ¿Para qué serviría la democracia si estuviésemos gobernados por un puñado de multinacionales? Tonterías.