Principio de Incertidumbre

El Principio de Incertidumbre, como todo el mundo sabe, afirma que no se puede determinar simultáneamente la calidad y la audiencia de un programa televisivo. Cuanta más precisión se aplique en el estudio del contenido de un programa, menos se conocerá sobre su audiencia. Las conclusiones de este principio enunciado por Werner Heisenberg son, por tanto, obvias: no podemos establecer una relación entre la calidad y la audiencia de los programas de televisión.

La indeterminación siempre ha sido la religión de la tele, pero se ha hecho dogma desde que TVE no tiene publicidad y la espada de Damocles pende sobre nuestras cabezas en forma de apagón analógico (ahora lo llaman “encendido digital” por aquello de pensar en positivo). Los caprichos del azar llegan a tal punto que, a veces, La Sexta gana a Telecinco sin que nadie sepa muy bien cómo demonios ha ocurrido. El prime time de Antena 3 se hunde en la miseria, y una cosa llamada “temáticas” es líder de audiencia día tras día.

Corren malos tiempos para la certeza, y la televisión, como todas las industrias, camina con pies de plomo hacia un modelo económico que ni intuimos todavía. ¿Pago por visión? ¿Integración en Internet? ¿3D? Lo único seguro es que la televisión, como todo en el Universo, deberá transformarse para seguir existiendo.